La altura decide el resultado
Una cervical de contorno rinde muy bien si la altura te corresponde y peor que una almohada normal si no. Más abajo tienes cómo medir la tuya en cinco minutos.
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Una cervical de contorno rinde muy bien si la altura te corresponde y peor que una almohada normal si no. Más abajo tienes cómo medir la tuya en cinco minutos.
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De 9 a 21 horas. Si tienes dudas sobre la altura o sobre las medidas que publica el fabricante, pregúnta antes de comprar y te lo miramos.
14 días naturales de desistimiento desde la entrega, sin justificar el motivo, y 3 años de garantía legal de conformidad (RDL 7/2021).
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Sácala del envase al recibirla y déjala recuperar su forma en una habitación ventilada. El olor a espuma nueva es normal y se va solo.
El cuello tarda entre tres noches y dos semanas en adaptarse. Si pasado ese plazo sigue sin encajarte, escríbenos por WhatsApp de 9 a 21 h.
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Respuesta directa: una almohada cervical de espuma viscoelástica con contorno ergonómico, como esta Conforti de InnovaGoods, sirve para sostener la cabeza y el cuello en línea con el resto de la columna mientras duermes, de forma que la musculatura cervical no pase la noche compensando una postura forzada. Encaja sobre todo si duermes de lado o boca arriba. No es un producto sanitario, no diagnostica ni trata ninguna dolencia y no sustituye la valoración de un profesional. Si tienes dolor cervical persistente, que te despierta de noche o que va acompañado de hormigueo, pérdida de fuerza o mareo, la primera consulta es con tu médico o tu fisioterapeuta, y la almohada viene después.
Casi todo lo que se lee sobre almohadas cervicales mezcla dos cosas distintas: lo que hace el material y lo que hace la forma. Merece la pena separarlas, porque cada una resuelve un problema diferente y cada una falla de una manera diferente.
La viscoelástica es una espuma de poliuretano modificada para que responda despacio y para que su rigidez dependa de la temperatura. Dicho en términos de uso: cuando apoyas la cabeza no rebota como una goma, sino que cede poco a poco durante los primeros segundos hasta que la zona de contacto se amolda al hueso occipital y a la curva del cuello. Ese comportamiento tiene tres consecuencias prácticas.
La primera es el reparto de la presión. Una almohada de fibra tradicional se comprime donde más peso hay y deja huecos alrededor, de modo que el peso de la cabeza acaba concentrado en un par de puntos. La viscoelástica reparte ese mismo peso sobre una superficie mayor. Es la razón por la que mucha gente nota, en cuanto se tumba, que "no le clava" nada en la nuca ni en la oreja.
La segunda es la estabilidad durante la noche. La fibra se apelmaza y se desplaza con cada movimiento, así que la altura que tenías al acostarte no es la que tienes a las cuatro de la mañana. Un bloque de viscoelástica mantiene su geometría: cuando te giras, la espuma recupera y vuelve a ofrecer la misma altura. Esa constancia es, para muchos usuarios, la diferencia real frente a la almohada que tenían antes.
La tercera es la sensibilidad térmica, y esta juega en contra tanto como a favor. La misma propiedad que hace que la espuma se ablande con el calor de tu cuerpo hace que en una habitación fría la notes dura los primeros minutos, y que en verano te devuelva parte del calor que le has cedido. Volveremos sobre esto porque es la queja más frecuente y también la más fácil de manejar.
El contorno de una almohada cervical no es decorativo. La geometría habitual de este tipo de producto combina una zona central rebajada, donde se aloja la parte posterior de la cabeza, con un realce continuo en el borde que queda bajo el cuello. Muchos modelos, y el nombre "contorno ergonómico" lo anuncia, tienen además dos alturas distintas en los dos bordes largos, de modo que puedas girar la almohada y elegir la que mejor te encaje.
Lo que consigue esa forma es sencillo de describir: en vez de dejar que la cabeza se hunda y el cuello quede en el aire, el realce rellena el hueco que hay entre la nuca y el colchón. Ese hueco existe siempre, y es más grande de lo que la gente imagina cuando se duerme de lado, porque el hombro separa el cuerpo del colchón varios centímetros.
El precio de esa forma es que una almohada de contorno es menos tolerante que una plana. Una almohada blanda y sin forma se adapta mal, pero se adapta a cualquiera. Una cervical bien diseñada rinde muy bien si la altura te corresponde y rinde peor que una almohada normal si no te corresponde. Por eso la sección siguiente es la más útil de toda esta página.
Conviene ser explícitos, porque en esta categoría circula mucha promesa que no se sostiene:
La expectativa correcta con una almohada cervical no es "esto me va a quitar el dolor". Es "esto va a dejar de darme motivos nuevos para tenerlo". Con esa vara de medir, el producto rinde mucho mejor de lo que parece.
Casi todas las devoluciones y casi todas las opiniones del tipo "la viscoelástica no es para mí" tienen la misma causa: la almohada era correcta y la altura no. Es un problema medible, así que vamos a medirlo en vez de discutirlo.
Túmbate de lado en tu propio colchón, con la cabeza apoyada directamente sobre el colchón y sin almohada, y pide a alguien que mire desde delante. Verás que entre el lateral de tu cuello y la superficie del colchón queda un espacio vacío con forma de cuña. Ese hueco es exactamente lo que tiene que rellenar la almohada. Ni más, porque entonces la cabeza queda empujada hacia arriba y el cuello se dobla hacia el hombro contrario; ni menos, porque entonces la cabeza cae y el cuello se dobla hacia el colchón.
El hueco depende de dos variables que puedes estimar en casa:
Con esos dos datos, la regla es directa: altura útil de la almohada ≈ anchura de hombro − hundimiento del hombro en el colchón. No hace falta afinar al milímetro; basta con saber si estás en la parte baja, media o alta del rango.
| Postura dominante | Qué tiene que hacer la almohada | Altura relativa que necesitas | Cómo saber si has acertado |
|---|---|---|---|
| De lado | Rellenar todo el hueco entre el lateral del cuello y el colchón | La mayor de las tres | Nariz, esternón y ombligo quedan en el mismo plano vertical vistos desde delante |
| Boca arriba | Sostener la curva del cuello sin adelantar la cabeza | Intermedia o baja | La barbilla no se acerca al pecho ni se va hacia atrás; miras al techo, no a tus pies |
| Boca abajo | Prácticamente nada: cualquier altura gira la cabeza y extiende la nuca | La mínima posible, o ninguna almohada | Si has de girar mucho el cuello para respirar, la almohada te sobra |
| Mixta (cambias varias veces) | Servir de lado sin resultar excesiva boca arriba | Un punto por debajo de lo que pedirías solo para dormir de lado | Ninguna de las dos posturas te obliga a sacar el brazo bajo la almohada para compensar |
El truco de la foto funciona muy bien y no cuesta nada: túmbate como duermes habitualmente, con tu almohada actual, y que alguien te haga una foto de frente y otra desde arriba. En la foto de frente, la línea de la nuca debe seguir la línea de la espalda sin escalones. En la de arriba, la cabeza no debe estar girada respecto a los hombros. Los desajustes que de noche no notas se ven en la imagen a la primera.
Si estás por encima del rango que cubre cualquier almohada estándar, apilar dos no es la solución: pierdes el trabajo del realce cervical y acabas con la cabeza inclinada sobre una base inestable. Es mejor subir la firmeza del colchón, cambiar el topper o buscar un modelo alto específico.
Una almohada no se elige en el vacío: se elige para un colchón concreto. Con una base firme, de muelles ensacados de firmeza media-alta o de espuma de alta resiliencia, el hombro apenas se hunde y la almohada conserva toda su altura efectiva. Con una viscoelástica blanda, un colchón viejo con un valle en el centro o un topper mullido de varios centímetros, el hombro baja y esa misma almohada te va a parecer alta.
De ahí una recomendación práctica: si estás a punto de cambiar de colchón, cambia primero el colchón y después la almohada. Al revés vas a acertar por casualidad. Y si acabas de cambiar de colchón y tu almohada de siempre ha dejado de funcionarte, el problema no es que se haya estropeado la almohada.
Este apartado decide más compras de las que la gente reconoce. La viscoelástica tiene fama de dar calor, y la fama está parcialmente justificada.
La viscoelástica se ablanda con la temperatura. Cuando la sacas del armario en enero, o cuando duermes con la habitación a 16 grados, la espuma tarda más en ceder y la primera impresión al tumbarte es de una almohada rígida. Pasados unos minutos, el calor corporal la lleva a su tacto real. No está defectuosa; está fría. La consecuencia práctica es que no debes juzgar una almohada viscoelástica en los dos primeros minutos ni en una habitación fría, y menos aún el día que la sacas del embalaje comprimido.
Un bloque de espuma es un aislante razonablemente bueno. Al amoldarse, aumenta la superficie de contacto con la piel, así que hay más zona por la que no circula aire y menos evaporación del sudor. Si eres de los que duerme caliente, esto se nota sobre todo en la nuca y detrás de las orejas.
Lo que funciona para manejarlo, sin gastar más dinero del necesario:
Algunos fabricantes incorporan espumas de célula abierta, perforaciones o capas con gel para mejorar el intercambio de aire. Si ese punto es determinante para ti, míralo en la ficha del fabricante antes de comprar, porque no todas las viscoelásticas se comportan igual y la etiqueta es el único sitio donde eso se puede comprobar.
Al abrir el embalaje de una almohada viscoelástica es habitual notar un olor químico suave. Se llama desgasificado y es la liberación de compuestos volátiles que quedan retenidos en la espuma tras el proceso de fabricación y el envasado al vacío. Lo normal es que desaparezca en unas horas o unos pocos días.
El procedimiento sensato es el mismo con cualquier marca: sácala de la bolsa nada más recibirla, deja que recupere su forma sobre una superficie plana, ponla en una habitación ventilada y no la estrenes esa misma noche si el olor es intenso. Si transcurrida una semana en un cuarto aireado el olor sigue siendo fuerte, eso ya no entra en lo esperable y es motivo para contactar con la tienda.
Si llevas años durmiendo con una almohada que te dejaba el cuello en una posición determinada, tu musculatura se ha acomodado a esa posición. Cuando cambias a un apoyo distinto, esa musculatura trabaja de otra manera y puede protestar durante unos días, igual que protesta un pie que estrena calzado con otra horma. La sensación típica es de cuello "trabajado" al levantarse, parecido a una agujeta suave, y suele remitir sola.
Lo que no entra en la adaptación normal es el dolor punzante, el hormigueo o el despertar por la noche a causa de la molestia. Eso no es adaptación: eso es una señal de que algo no encaja, y lo correcto es parar.
Antes de empezar el plan: si tu política de devolución tiene un plazo, cuéntalo. Con catorce días naturales de desistimiento legal desde la recepción, un plan de catorce noches se te come el margen justo. Empieza el mismo día que la recibes y no dejes el paquete tres días sin abrir.
Es la regla que más se incumple y la que más almohadas arruina. Una espuma viscoelástica empapada retiene el agua en su interior, tarda días en secar, pierde estructura con el centrifugado y termina con olor y con hongos. No hay ciclo suave que lo arregle.
Si el núcleo se mancha, la limpieza correcta es puntual y en seco: un paño apenas humedecido con agua y jabón neutro, sin frotar en exceso, y secado al aire, a la sombra y con circulación de aire. El sol directo degrada la espuma y amarillea la superficie.
Las almohadas viscoelásticas suelen venir con una funda exterior desenfundable; esa funda y la funda de almohada que le pongas encima son las piezas lavables del conjunto. La ropa de cama en contacto con la piel es lo que acumula sudor, células muertas y restos de cosméticos, que es de lo que se alimenta el ácaro del polvo. Lavar a temperatura alta la ropa de cama es la medida doméstica que más reduce esa carga; para las prendas o fundas que no admiten agua caliente, la alternativa habitual es una funda con tejido de barrera de trama cerrada.
| Frecuencia | Qué hacer | Para qué sirve |
|---|---|---|
| A diario | Retirar el nórdico y airear la cama veinte minutos antes de hacerla | Evacuar la humedad que has soltado por la noche, que es la que crea el ambiente favorable al ácaro |
| Semanal | Cambiar la funda de almohada | Es la superficie que toca tu cara; se ensucia mucho antes que las sábanas |
| Mensual | Lavar la funda exterior desenfundable y aspirar el núcleo con boquilla de tapicería | Retirar el polvo depositado sin mojar la espuma |
| Trimestral | Girar la almohada 180° y ventilarla una tarde entera | Repartir el desgaste de la zona de apoyo y secar la humedad residual |
| Anual | Revisar costuras, cremallera y recuperación de la espuma | Detectar a tiempo el final de vida útil |
La viscoelástica parte con una ventaja frente a la pluma y la fibra suelta: es un bloque compacto, sin relleno móvil, así que ofrece menos refugio y menos alimento disperso. La ventaja desaparece si la almohada nunca se ventila y la funda nunca se lava. Con alergia diagnosticada, lo razonable es combinar funda de barrera, lavado frecuente de la ropa de cama a temperatura alta, ventilación diaria del dormitorio y control de la humedad ambiental. Y si los síntomas persisten, la conversación es con tu alergólogo, no con el catálogo de una tienda.
Una almohada no avisa. Se degrada despacio, y como duermes en ella todas las noches, te acostumbras al deterioro sin notarlo. Estas tres comprobaciones caseras dan una respuesta clara en un minuto.
La espuma de poliuretano no va al contenedor de envases ni al de papel. En España, el punto limpio municipal es el destino correcto para los residuos voluminosos de este tipo, y cada ayuntamiento publica sus condiciones de entrega y su servicio de recogida. Si la almohada está en buen estado pero has cambiado de altura, antes de tirarla piensa en un uso secundario: apoyo de lectura en el sofá, cojín para la zona lumbar en una silla o soporte entre las rodillas al dormir de lado.
Ninguna de estas opciones es mejor en abstracto. Cada una responde de una manera y cada una tiene un tipo de usuario al que le sienta bien.
| Relleno | Respuesta al apoyo | Estabilidad de la altura | Comportamiento térmico | Mantenimiento | A quién le suele encajar |
|---|---|---|---|---|---|
| Viscoelástica | Cede despacio y envuelve; no rebota | Alta: mantiene la geometría toda la noche | Se ablanda con el calor; puede resultar cálida en verano | El núcleo no se lava; funda lavable | Quien duerme de lado o boca arriba y quiere una altura que no se mueva |
| Látex | Responde al instante y empuja de vuelta | Alta | Suele ventilar mejor por su estructura perforada | Similar: núcleo no lavable | Quien no soporta la sensación de hundimiento de la viscoelástica |
| Fibra sintética | Se comprime de golpe donde hay peso | Baja: se apelmaza y se desplaza | Fresca al principio, apelmazada después | Muchas admiten lavado completo | Presupuestos ajustados, camas de invitados, quien cambia de almohada a menudo |
| Pluma y plumón | Muy blanda y moldeable a mano | Baja: hay que ahuecarla a diario | Buena regulación térmica | Requiere ahuecado y limpieza especializada | Quien duerme boca abajo o quiere modelar la almohada cada noche |
| Microfibra | Blanda, imita el tacto del plumón | Media-baja | Correcta | Lavable en muchos casos | Quien busca tacto suave sin materiales de origen animal |
Aquí toca prudencia, porque hablamos de salud y porque una almohada mal vendida puede retrasar una consulta que hacía falta. Cambiar de almohada es barato y tiene sentido probarlo; usarlo como sustituto de una valoración profesional, no.
Pide cita con tu médico de familia, tu fisioterapeuta o tu unidad de sueño si aparece alguno de estos cuadros:
Ninguna almohada, ni la más cara del mercado, sustituye un diagnóstico. Lo que sí puede hacer, mientras te lo miran, es no empeorar el cuadro.
Muchos cuellos que duelen por la mañana no duelen por lo que ocurre en la cama, sino por lo que ocurre en las dieciséis horas anteriores. Antes de encadenar compras de almohadas, revisa la altura de tu pantalla, cuántas horas pasas mirando el móvil con la cabeza inclinada, si el respaldo de tu silla sostiene la zona lumbar y cuánto rato seguido pasas sin levantarte. La postura nocturna es una parte del problema y a menudo no es la mayor.
Sobre las medidas y las especificaciones técnicas de este modelo concreto: las dimensiones, la altura de cada borde, la densidad de la espuma y la composición del tejido son datos del fabricante. Consúltalos en la documentación de InnovaGoods que acompaña al producto o pregúntanos antes de comprar y te los facilitamos tal como los publica la marca. No los reproducimos aquí de memoria: una cifra equivocada en la altura es justo lo que hace que una almohada no te sirva.
Comprar a distancia tiene un marco de protección propio y conviene conocerlo, entre otras cosas porque en esta categoría se leen muchas afirmaciones que no se ajustan a él.
Dispones de 14 días naturales desde que recibes el producto para desistir de la compra sin tener que justificar el motivo, según los artículos 102 a 108 del texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios (Real Decreto Legislativo 1/2007). Ese derecho incluye poder comprobar el producto: puedes abrirlo y examinarlo como lo harías en una tienda física. Lo que no cubre es un uso más allá de esa comprobación, que puede dar lugar a una minoración del reembolso por la pérdida de valor.
Hay una excepción que aplica a este tipo de artículo y conviene explicarla bien, porque suele contarse mal. El artículo 103.e) excluye del desistimiento los bienes precintados que no sean aptos para ser devueltos por razones de protección de la salud o de higiene y que hayan sido desprecintados tras la entrega. Son dos condiciones acumulativas: si el producto no venía precintado por higiene, la excepción no se aplica y la devolución procede con normalidad. Una frase del tipo "los productos de descanso no admiten devolución" o "solo se admiten devoluciones sin abrir y en su embalaje original" no es válida.
Para los productos comprados a partir del 1 de enero de 2022, la garantía legal de conformidad es de tres años desde la entrega, tras la reforma introducida por el Real Decreto-ley 7/2021. Cubre las faltas de conformidad, es decir, que el producto no sea el descrito o presente defectos de fabricación: costuras abiertas, cremallera que falla, espuma que se desmenuza. No cubre el desgaste normal por el uso ni los daños por un mantenimiento incorrecto, como lavar el núcleo.
Si ejerces el desistimiento, el vendedor debe devolverte todo lo pagado, incluidos los gastos de entrega estándar, sin demoras indebidas. El coste de la devolución puede correr de tu cuenta si el vendedor te informó previamente de ello. Si la devolución se debe a un producto defectuoso, el porte no debe recaer en ti.
Preferimos decirlo de frente, porque en esta categoría abunda lo contrario:
Si una ficha de almohada te promete que va a corregir tu cervicalgia, que la recomiendan los fisioterapeutas o que un porcentaje concreto de usuarios mejora, lo que estás leyendo no es información de producto. Es publicidad, y del tipo que además no puede sostener.
No es su terreno. Boca abajo el cuello ya está girado, y una almohada con realce cervical añade extensión de la nuca. Si duermes así casi toda la noche, te irá mejor una almohada muy baja o directamente ninguna. Si solo acabas boca abajo un rato, puedes usarla apoyando la mejilla en el borde más bajo.
Suele ser cuestión de horas o de unos pocos días. Sácala del envase al recibirla, déjala en una habitación ventilada y no la estrenes esa misma noche si el olor es fuerte. Si a la semana persiste con intensidad, escríbenos.
Entre tres noches y un par de semanas en la mayoría de los casos. Una sensación de cuello trabajado por la mañana es esperable los primeros días; el dolor punzante o el hormigueo no lo son y son motivo para dejar de usarla y consultarlo.
El núcleo de espuma no. Se empapa, tarda días en secar y se estropea. Se lava la funda exterior desenfundable y la funda de almohada que le pongas encima. El núcleo, limpieza puntual en seco y secado al aire a la sombra.
Cada uno necesita la suya. La altura se calcula sobre la anchura de tu hombro y sobre cuánto se hunde en vuestro colchón, así que dos personas con constituciones diferentes rara vez comparten la misma almohada con buen resultado.
Primero prueba a girarla, por si tiene dos alturas de realce. Si sigue sin encajarte tras el plan de catorce noches, no insistas: la altura es un dato objetivo. Escríbenos desde Contacto y vemos qué opción tiene sentido, o ejerce tu derecho de desistimiento dentro de plazo.
En el sofá funciona bien como apoyo para leer o ver la televisión, con la nuca dentro de la zona rebajada. En el coche no: está pensada para posición tumbada, no para sentado. Para viajar, la categoría adecuada es el cojín cervical de viaje en forma de herradura.
Cabe en una maleta grande, pero no la comprimas con cinchas durante días. La espuma se marca y tarda en recuperar. Si la vas a transportar a menudo, es mejor una almohada específica de viaje.
No se debe usar ninguna almohada con bebés. En la infancia, la altura de una cervical pensada para adultos resulta excesiva para un cuello pequeño. Para un adolescente con los hombros ya desarrollados puede tener sentido. Ante cualquier duda con un menor, pregunta a su pediatra.
No hay motivo para dejar de usar una almohada cervical por estar embarazada, y en el último trimestre se suele dormir de lado, que es donde este tipo de almohada trabaja mejor. Lo que no cubre es el apoyo de vientre y rodillas, para lo que existen cojines corporales. Si tienes reflujo, molestias respiratorias o cualquier indicación específica, coméntalo con tu matrona o tu médico.
Con un diagnóstico ya hecho, la almohada es una decisión que conviene consultar. Lo más sensato es preguntar a tu fisioterapeuta o a tu rehabilitador qué altura y qué tipo de apoyo te convienen, porque en algunos casos la indicación es la contraria a la que parecería lógica. Esta ficha no puede orientarte en ese punto y no debe intentarlo.
Depende del uso, del peso que soporta, de la humedad y de si se ventila. La forma fiable de saberlo no es contar años, es hacer la prueba del puño: si al presionar y soltar la espuma no recupera su forma o deja una huella permanente, ha llegado al final.
El látex responde al instante y devuelve el empuje; la viscoelástica cede despacio y envuelve. Si te agobia la sensación de hundimiento, el látex te resultará más cómodo. Si prefieres que la almohada desaparezca bajo la cabeza, la viscoelástica gana. El látex natural pesa bastante más.
No es obligatorio, pero con dos fundas te organizas mejor: una puesta y otra lavándose. Elige tejidos finos y transpirables; las fundas acolchadas gruesas anulan parte del contorno de la almohada y dan más calor.
Tienes 14 días naturales desde la recepción para desistir sin justificar el motivo, con derecho a comprobar el producto. Si viniera precintada por razones de higiene y la desprecintas, se aplica la excepción del artículo 103.e). Conserva el embalaje mientras decides y consulta las condiciones concretas de devolución antes de romper ningún precinto.
La garantía legal de conformidad de tres años que corresponde a cualquier producto comprado en España desde el 1 de enero de 2022, conforme al Real Decreto-ley 7/2021. Cubre defectos de fabricación y falta de conformidad, no el desgaste por uso.
Península en 24-48 horas laborables con envío gratuito. Baleares y Canarias, entre 3 y 5 días laborables. En Canarias, Ceuta y Melilla la entrega queda sujeta a los trámites e impuestos locales que correspondan.
Cuatro pasos y una advertencia. Mide el hueco que queda entre tu cuello y el colchón cuando te tumbas de lado. Comprueba si tu colchón se hunde y te va a robar centímetros. Date dos semanas completas de adaptación antes de emitir un juicio, empezando el mismo día que recibes el paquete para no comerte el plazo de desistimiento. Y cuida la funda y la ventilación, que es lo único que va a alargar la vida del producto.
La advertencia: si tu problema cervical viene con hormigueo, con pérdida de fuerza, con dolor que te despierta o con pausas respiratorias por la noche, ninguna almohada es la respuesta. Primero el profesional sanitario, después el descanso. Ese orden ahorra dinero y evita disgustos.