Ficha y guía de compra

Colchón Viscoelástico Drakefor Dalia 180 x 200 cm

La medida más ancha del catálogo Drakefor de TopColchón. Esta página no es una prueba de producto —no hemos dormido en él— sino una guía de compra centrada en lo que sí se puede comprobar: qué implica un 180 x 200 en tu dormitorio, qué base y qué ropa de cama exige, cómo se maneja el día de la entrega y qué datos técnicos no publica el fabricante.

Por Equipo TopColchón··Lectura 18 min
Medida180 × 200 cm
SKUD2000100
Precio359.80 €
FabricanteDrakefor

Qué es y a quién le encaja esta medida

El Drakefor Dalia en 180 x 200 cm es un colchón viscoelástico para cama de matrimonio ancha: 180 centímetros de ancho por 200 de largo, la medida más grande del catálogo Drakefor que vendemos en TopColchón. Le corresponden 90 centímetros de ancho por persona —exactamente lo mismo que una cama individual— y un largo de 200 que deja margen a partir de 1,80 m de estatura. Esa es la diferencia que manda: no un adjetivo de la ficha, sino la superficie por durmiente.

Vamos con lo primero, porque condiciona todo lo demás: la ficha técnica que el fabricante nos facilita para esta referencia no incluye densidad de la espuma, altura total, número de capas, gramaje de la funda ni firmeza medida. No los vas a encontrar en esta página inventados. Si son datos que necesitas para decidir, más abajo te explico exactamente cómo pedirlos y qué preguntar.

Lo que sí tenemos comprobado y es verificable: la referencia interna es D2000100, el código de barras del artículo es el 8437014606744, el fabricante es Drakefor y la medida nominal es de 180 × 200 centímetros. A partir de ahí, esta guía se ocupa de la parte de la compra que casi nadie te cuenta y que en una medida grande pesa mucho más que la ficha: dónde lo pones, sobre qué lo pones, cómo entra por la puerta y qué tienes que comprar además del colchón.

Encaja bien si vas a montar o renovar una cama de 180, si tu dormitorio tiene ancho suficiente para dejar paso por los dos lados, si tu base actual es de 180 x 200 (o vas a comprarla) y si valoras el reparto de presión propio de la viscoelástica por encima de la ventilación de un muelle. No encaja si tu somier es de 150 o de 160 —no hay adaptación posible, la medida es la medida—, si necesitas la ficha técnica completa antes de comprar, o si eres de dormir con mucho calor y prefieres un colchón que ventile por construcción.

Colchon Drakefor Dalia en accion

180 x 200 en tu dormitorio: los centímetros que nadie mide antes de comprar

Un colchón de 180 x 200 ocupa 3,6 metros cuadrados de suelo solo de colchón, sin contar el marco de la cama, el cabecero ni el vuelo del nórdico. Es la diferencia entre una habitación que funciona y una habitación por la que se camina de lado. Antes de nada, coge un metro.

El ancho útil de la habitación

La regla práctica que usamos al asesorar: deja 60 a 70 centímetros libres a cada lado de la cama. Es lo que necesitas para pasar de frente, abrir un cajón de la mesilla y remeter la sábana sin arrastrar el colchón. Con 180 de colchón más los dos pasillos, hablamos de un ancho útil mínimo de 3,00 a 3,20 metros. Si tu dormitorio se queda en 2,80, la cama entra pero uno de los dos lados quedará pegado a la pared, y quien duerma ahí tendrá que salir por los pies o por encima del otro.

A los pies de la cama conviene dejar otros 70 centímetros si hay armario con puertas abatibles enfrente, o unos 90 si hay cómoda con cajones. Y los 200 centímetros de largo suman 10 sobre el estándar de 190 que todavía domina en España: diez centímetros que parecen poco hasta que mides 1,85 y llevas veinte años sacando los pies.

La puerta, el pasillo y las escaleras

Esta es la parte que se olvida y la que genera la mayoría de sustos el día de la entrega. Un colchón de 180 no pasa en horizontal por una puerta de 70 cm: hay que llevarlo de canto. De canto, lo que manda es el largo (200 cm) contra la altura del hueco de la puerta, que suele ser de 203 a 210 cm. Va justo, y en giros de pasillo con techo bajo o lámparas se complica.

Si vives en un piso antiguo con escalera de caracol, rellano estrecho o ascensor pequeño, mide el rellano antes de comprar. Y si el colchón llega comprimido y enrollado en caja —formato habitual en envíos de viscoelástica—, el problema desaparece durante el transporte: la caja sube fácil y el colchón se despliega ya dentro de la habitación. Ahí está la trampa: una vez desplegado, ya no vuelve a la caja. Si dudas de que quepa donde quieres ponerlo, resuelve la duda antes de abrirlo.

Regla de oro de una medida grande: se mide el hueco de la puerta, el giro del pasillo y el ancho útil de la habitación antes de cortar el plástico. Después de abrirlo sigues teniendo tus 14 días de desistimiento, pero devolver un colchón de 180 desplegado es un ejercicio logístico que conviene ahorrarse.

La base: donde de verdad se decide si el colchón aguanta

Un viscoelástico no tiene estructura propia que salve una base mala. Se apoya y copia lo que hay debajo. En 90 x 190 eso perdona bastante; en 180 x 200 no perdona nada, porque el vano es enorme y cualquier falta de apoyo en el centro se traduce en una zona que trabaja distinto al resto.

Somier de láminas

Es la opción más ventilada. Dos condiciones: láminas juntas —separación corta entre listones, no esos somieres de camping con seis tablas y medio metro de aire— y refuerzo central con patas propias. En 180 de ancho, un somier sin barra central se vence por el medio con el tiempo, y el colchón le sigue.

Dos somieres de 90 x 200 unidos

La solución que más recomendamos en pisos con escalera estrecha. Dos bases de 90 x 200 suman exactamente 180 x 200, suben por cualquier hueco, se manejan una a una y permiten regular independientemente si son articuladas. El colchón va entero por encima, así que no notarás la junta siempre que ambas bases estén a la misma altura y bien niveladas. Si compras dos somieres distintos o uno se asienta antes que el otro, sí lo notarás: comprueba el nivel con un listón recto de vez en cuando.

Canapé abatible de 180

Da un almacenaje enorme, que en una habitación donde la cama ya se come 3,6 m² vale su peso en oro. Dos cosas a vigilar. Primera, la ventilación: una tapa cerrada sin transpiración atrapa la humedad corporal que el colchón libera de noche, y la viscoelástica es sensible a eso. Busca tapa perforada o con rejillas y abre el canapé unos minutos con regularidad. Segunda, los pistones: en 180 el conjunto tapa más colchón pesa bastante, y unos pistones infradimensionados hacen que la tapa caiga sola. Si vas a por esta vía, en TopColchón tienes una guía de canapés abatibles con los criterios de apertura y estructura.

Lo que hay que descartar

Colchón directamente en el suelo o sobre un palet sin airear por debajo. Es la vía rápida a la condensación y al moho en la cara inferior, y ninguna garantía cubre eso porque no es un defecto del producto. Tampoco sirve reaprovechar un somier de 150 poniendo tacos: el colchón volaría 15 centímetros por cada lado.

Bases compatibles con un colchón de 180 x 200 cm
BaseVentilaciónManejo en escaleraA qué vigilar
Somier de láminas 180x200 (pieza única)AltaComplicado: 180 cm de ancho rígidoQue las láminas estén juntas y lleve refuerzo y patas centrales
Dos somieres de 90x200 unidosAltaFácil: sube pieza a piezaNivelar ambas bases a la misma altura
Canapé abatible 180x200Media o baja según tapaComplicado y pesadoTapa transpirable y pistones dimensionados para 180
Base tapizada rígida 180x200BajaComplicadoAirear la habitación; evitar dormitorios muy húmedos
Suelo, palet o somier de tijeraNula o irregular—Descartada: condensación y apoyo discontinuo

El gasto que no aparece en el precio: la ropa de cama de 180

Si vienes de una cama de 150 o de 160, toda tu ropa de cama se queda inservible el día que llega el colchón. Es el coste oculto de subir a 180 y conviene tenerlo presupuestado desde el principio, porque no es menor.

Bajera

Necesitas bajera ajustable de 180 x 200. El dato que casi nadie mira es la profundidad del bolsillo: si el colchón tiene bastante altura y la bajera es de bolsillo corto, las gomas se sueltan por las esquinas cada dos noches. Como la altura de este modelo no viene publicada, mídela con el colchón ya desplegado y compra la bajera después, no antes. Es un consejo aburrido y evita un cambio.

Nórdico y encimera

Para una cama de 180, un nórdico de 240 x 260 cm es el punto de partida razonable; por debajo, cuelga poco y en cuanto uno de los dos tira, el otro se destapa. Si dormís con reparto desigual de manta, la solución clásica en 180 son dos nórdicos individuales en lugar de uno grande: cada uno con el suyo, cero tirones. En 150 esto no cabe; en 180 sí, y es una de las ventajas reales de la medida.

Topper, solo si hace falta

Un topper de 180x200 tiene sentido para corregir sensación de firmeza o para alargar la vida de un colchón mayor, no como parche de un colchón nuevo. Si compras el Dalia y a los quince días piensas en un topper, plantéate mejor si el colchón es el que te conviene: para eso están los 14 días de desistimiento.

Qué busca un colchón viscoelástico (en cualitativo, que es como se puede hablar de esto)

La viscoelástica es una espuma que reacciona a la presión y a la temperatura corporal cediendo de forma progresiva. Lo que se persigue con ella es un reparto de la presión distinto al de un muelle: en lugar de devolver empuje de forma uniforme, la superficie cede más donde más carga hay —hombro y cadera cuando duermes de lado— y menos donde hay poco contacto. La sensación habitual que describe quien cambia de muelles a visco es la de «hundirse» en vez de «apoyarse».

Esa misma propiedad tiene su contrapartida conocida: la espuma en contacto con el cuerpo acumula más calor que un colchón de muelles ensacados, que ventila por su propia estructura. No hay truco que lo elimine del todo; sí hay medidas que lo hacen manejable, y una cama de 180 juega a favor precisamente porque hay más superficie por persona y menos contacto entre cuerpos que en un 150.

Aquí hay que ser muy claro con lo que un colchón no hace. Un colchón no corrige la postura, no cura la cervicalgia ni la lumbalgia, y no trata contracturas ni hernias. Puede hacer que descanses mejor o peor, y eso ya es bastante, pero es un producto de descanso, no un dispositivo sanitario. Si tienes dolor persistente al despertar, dolor que te cambia el sueño o un diagnóstico previo de columna, la conversación útil es con tu médico de familia o con un fisioterapeuta: ellos pueden valorar postura, carga y hábitos, y orientarte sobre qué tipo de superficie te conviene. Comprar un colchón esperando que resuelva un problema clínico es la forma más cara de posponer una consulta.

Viscoelástica frente a muelles ensacados

No hay una opción mejor, hay perfiles distintos. La viscoelástica destaca en absorción del movimiento: cuando alguien se levanta o cambia de postura, la vibración no viaja al otro lado de la cama. Los muelles ensacados destacan en ventilación y en respuesta rápida, y suelen sentarse mejor a quien pasa mucho calor o pesa bastante. En una cama de 180 la independencia de lechos importa menos que en 150, porque ya hay 90 centímetros por persona que amortiguan buena parte del movimiento ajeno.

Lo que esta ficha no puede decirte (y cómo conseguirlo)

Prefiero decirlo en una sección propia antes que disimularlo entre párrafos. Estos datos no constan en la información de producto que tenemos para la referencia D2000100, y no van a aparecer aquí inventados ni «estimados»:

  • Densidad de la viscoelástica (kg/m³) y densidad del núcleo de soporte.
  • Altura total del colchón en centímetros.
  • Número y orden de capas, y grosor de la capa viscoelástica.
  • Firmeza declarada por el fabricante en una escala definida.
  • Composición y gramaje de la funda, y si es desenfundable o lavable.
  • Certificaciones de las espumas y de los tejidos.
  • Vida útil estimada o garantía comercial adicional del fabricante.

Estos son, no por casualidad, los datos que más se fabrican en las fichas de colchones de internet. Una cifra de densidad concreta —«55-65 kg/m³», «30 kg/m³ de núcleo»— escrita sin respaldo del fabricante no es información, es decorado. Y sobre esa cifra inventada la gente decide una compra que va a usar ocho horas al día durante años.

Cómo pedirlos

Escribe a [email protected] citando la referencia D2000100 y el EAN 8437014606744, y pide por escrito: densidad de la capa viscoelástica, densidad del núcleo, altura total, desglose de capas, composición de la funda y certificaciones. Pedirlo por escrito tiene una ventaja práctica: si luego el producto no se corresponde con lo que te confirmaron, esa respuesta forma parte de la información precontractual y te sirve para reclamar falta de conformidad.

Y si la respuesta tarda o no llega, tienes una segunda red: los 14 días naturales de desistimiento te permiten comprobar el producto en casa y devolverlo si no es lo que esperabas. No es lo ideal —mover un 180 desplegado es trabajoso— pero existe y es tuyo.

Cómo se compara con las otras medidas Drakefor de la tienda

En TopColchón tenemos otras cuatro referencias Drakefor, y la comparación útil entre ellas no es de precio ni de material —no disponemos de ficha técnica comparable para ninguna— sino de medida y de uso. Es exactamente lo que tienes que decidir: cuánta cama necesitas y en qué hueco la vas a meter.

Medidas Drakefor disponibles y a qué situación responde cada una
ReferenciaMedidaAncho por personaSituación típica
Dalia (esta página)180 × 200 cm90 cmDormitorio principal amplio, pareja con horarios distintos, estatura alta, niños o mascota que se suben a la cama
Libra 180 x 190180 × 190 cm90 cmMismo ancho, 10 cm menos de largo: para habitaciones cortas o bases antiguas de 190
Libra 160 x 200160 × 200 cm80 cmLargo generoso en un dormitorio que no da para 180 de ancho
Bio Medical 150 x 200150 × 200 cm75 cmMatrimonio estándar español con largo de 200 para personas altas
Bio Medical 160 x 190160 × 190 cm80 cmRecambio directo de la base de 160x190 más habitual en pisos de los años 2000

La lógica de la elección

Salta al Dalia de 180 x 200 desde cualquiera de las otras si te sobra habitación y lo que quieres es espacio por persona. Los 15 centímetros de ancho que separan un 150 de un 180 se reparten a razón de 7,5 por cabeza, y en la práctica se notan en una cosa muy concreta: dejas de tocar al otro sin querer.

Quédate en 160 si tu habitación no llega a los tres metros de ancho útil o si tu base actual es de 160 y no vas a cambiarla. Quédate en 190 de largo si tu hueco entre cabecero y armario está medido al centímetro; los 10 centímetros extra del 200 son gratis en confort y carísimos en espacio cuando el dormitorio va justo.

Y una advertencia que se repite mucho: no compres el 180 pensando en «ponerlo en el somier de 160 hasta que cambiemos la base». No funciona. El colchón vuela 10 centímetros por cada lado, los bordes trabajan en el aire y la deformación resultante no la cubre ninguna garantía. Si vas a 180, la base va antes o a la vez.

Si aún no tienes clara la medida, el punto de partida es la guía de colchones por medidas, y para el debate concreto de la cama de matrimonio, la de medidas de cama matrimonial.

Dormir en pareja en 180: lo que cambia de verdad

El argumento comercial habitual de las camas grandes es «más espacio», que no dice nada. Lo que cambia en 180 respecto a 150 es concreto. Y también lo que empeora: hacer la cama cuesta más, el giro trimestral exige dos personas, la ropa de cama es más cara y en una mudanza a un piso pequeño el colchón de 180 es lo primero que no cabe.

El movimiento ajeno deja de ser tu problema

Con 90 centímetros por persona, la mayor parte de los cambios de postura del otro ocurren fuera de tu zona de contacto. En un 150, con 75 centímetros, cualquier giro invade territorio. Si uno de los dos trabaja a turnos, entra de madrugada o se levanta al baño varias veces, la medida hace más por el descanso de ambos que la etiqueta del material.

Entrega, desistimiento y garantía: tus derechos, bien contados

Esta parte se cuenta mal en casi todas las tiendas online de colchones, y a veces se cuenta directamente al revés. Lo que sigue es el marco legal español aplicable a una compra a distancia.

14 días naturales de desistimiento, y puedes abrirlo

Tienes 14 días naturales desde la entrega para desistir del contrato sin justificar tu decisión, según los artículos 102 a 108 del RDL 1/2007. Durante ese plazo tienes derecho a comprobar el producto, igual que lo comprobarías en una tienda física: eso incluye desprecintarlo y probarlo. Solo respondes de la disminución de valor derivada de una manipulación distinta de la necesaria para comprobarlo.

Sobre colchones concretamente hay jurisprudencia europea que zanja el asunto: la sentencia del Tribunal de Justicia de la UE en el asunto C-681/17 establece que un colchón desprecintado sigue siendo devolvible dentro del plazo de desistimiento. Así que si alguna vez lees en una ficha «solo se admiten devoluciones sin abrir y en su embalaje original» o «los productos de higiene no admiten devolución», esa cláusula no es válida: el artículo 103.e del RDL 1/2007 exige que se cumplan las dos condiciones —producto precintado por razones de higiene y desprecintado tras la entrega— y su aplicación a un colchón ya la descartó el TJUE. Puedes consultar el detalle del procedimiento en la política de devoluciones de la tienda.

Tres años de garantía, no dos

La garantía legal de conformidad en España es de tres años desde la entrega para los productos comprados a partir del 1 de enero de 2022, tras la reforma del RDL 7/2021. Sigue circulando por medio internet la cifra de dos años, que es la anterior a esa reforma. Tres años cubren la falta de conformidad del producto: defectos de fabricación, materiales que no se corresponden con lo ofertado, prestaciones distintas de las anunciadas. No cubre el desgaste normal del uso ni los daños que causes tú.

El descuento permanente y lo que dice la ley de precios

Esta página muestra un banner de «-10 % en todos los productos» inyectado en todo el sitio y sin fecha de fin. Convendría saberlo: cuando un descuento es permanente, el precio anterior tachado deja de ser un precio de referencia válido, porque la norma exige que el precio anunciado como anterior sea el más bajo aplicado durante los 30 días previos. El marco aplicable es el artículo 20 de la Ley 7/1996 de Ordenación del Comercio Minorista, en la redacción que le dio el RDL 24/2021 al transponer la Directiva (UE) 2019/2161. Lo decimos aquí porque nos parece más honesto que dejarlo pasar.

Cuidado y mantenimiento de un colchón de 180

Todo lo que sirve para un viscoelástico normal sirve aquí, con el matiz de que en 180 casi nada se hace solo.

Los primeros días

Si llega comprimido en caja, desenróllalo encima de la base y déjalo expandir con la habitación ventilada. Las espumas nuevas desprenden un olor característico durante unos días —es lo que se conoce como off-gassing— que se disipa ventilando. Tu cuerpo también necesita adaptación si vienes de muelles: dos o tres semanas es lo habitual antes de juzgar si la superficie te convence, y ese periodo cabe holgadamente dentro de tus 14 días de desistimiento si decides usarlos.

Giro trimestral, con ayuda

Los viscoelásticos no se voltean, porque tienen cara de descanso. Lo que sí se hace es girarlos 180º en horizontal, cabecera a los pies, cada dos o tres meses, para que la zona que más carga vaya cambiando. En una medida de 180 esto es tarea de dos personas: intentarlo solo termina con el colchón en el suelo y una lámpara menos.

Ventilación diaria

Retira el nórdico y deja el colchón al aire entre 15 y 30 minutos antes de hacer la cama. La espuma absorbe humedad corporal durante la noche y necesita liberarla; si la tapas de inmediato, esa humedad se queda dentro. En un canapé cerrado esto pasa de recomendable a obligatorio.

Protector y limpieza

Protector impermeable transpirable, lavable a máquina, que es lo que se lava. El colchón no se empapa nunca: ante una mancha, paño húmedo con jabón neutro, frotar suave, secar bien con aire. La viscoelástica tarda mucho en secar por dentro y la humedad retenida es su principal enemigo. Aspirado mensual con boquilla de tapicería para polvo y ácaros, especialmente si hay alérgicos en casa.

Calor localizado y señales de fin de vida

La viscoelástica se ablanda con el calor: una manta eléctrica a temperatura alta toda la noche altera la respuesta de la espuma en esa zona. Y como el fabricante no declara vida útil, la señal fiable es la propia: hundimientos que no recuperan por la mañana o bordes claramente menos firmes que el centro.

El Drakefor Dalia de 180 x 200 cm es la opción del catálogo Drakefor para quien quiere la cama ancha: 90 centímetros por persona y 200 de largo, con la absorción de movimiento propia de la viscoelástica. Antes de comprar, mide el hueco de la habitación y de la puerta, confirma que tu base es de 180 x 200 y firme, y cuenta la ropa de cama nueva dentro del presupuesto. Si necesitas la ficha técnica completa, pídela por escrito antes de decidir.

Preguntas frecuentes

¿Qué base necesita un colchón de 180 x 200 cm?

Una superficie firme, plana y ventilada de 180 x 200 cm. Sirve un somier de láminas juntas (separación corta entre listones), una base tapizada rígida o un canapé abatible de 180 con tapa transpirable. También es habitual resolverlo con dos somieres de 90 x 200 unidos, que suben mejor por una escalera estrecha. Un somier con listones muy separados deja al colchón sin apoyo continuo y favorece deformaciones.

¿El Drakefor Dalia de 180x200 cabe en mi habitación?

Mide el hueco libre antes de comprar. Con 180 cm de ancho y 200 de largo, la cama ocupa 3,6 m² solo de colchón. Para hacer la cama y pasar sin rozar conviene dejar al menos 60-70 cm libres en cada lateral y a los pies. En la práctica, un dormitorio de menos de 3,2 m de ancho útil se queda justo.

¿Cuál es la diferencia real con la medida de 150 o 160?

Ancho por persona. En una cama de 150 cada durmiente dispone de unos 75 cm; en 160, de 80; en 180, de 90 cm, lo mismo que una cama individual. Esa diferencia se nota sobre todo si dormís con distinto horario, si uno se mueve mucho o si duerme alguien más en la cama. El largo de 200 cm, frente a 190, da margen a partir de 1,80 m de estatura.

¿Qué densidad, altura y número de capas tiene?

No lo publicamos porque el fabricante no facilita esos datos en la ficha que recibimos, y no vamos a inventarlos. Si la densidad de la viscoelástica, la altura total o la composición de la funda son determinantes para tu decisión, pídelos por escrito a [email protected] antes de comprar y espera la respuesta.

¿Cuánto pesa y cómo se maneja un colchón de esta medida?

Un viscoelástico de 180 x 200 es el formato más incómodo de mover del catálogo: no por el peso absoluto, sino porque no cabe en giros de pasillo ni por puertas de 70 cm en horizontal. Cuenta con dos personas para la entrada, el giro trimestral y cualquier mudanza posterior. Si llega comprimido en caja, transpórtalo enrollado hasta la habitación y ábrelo encima de la base.

¿Puedo devolverlo si lo he desprecintado?

Sí. Tienes 14 días naturales desde la entrega para desistir sin justificar la decisión (arts. 102 a 108 del RDL 1/2007), con derecho a comprobar el producto igual que lo harías en una tienda física. El Tribunal de Justicia de la UE lo confirmó expresamente para colchones en la sentencia C-681/17. No es cierto que haga falta devolverlo «sin abrir y en su embalaje original».

¿Sirve para el dolor de espalda?

Un colchón no diagnostica ni trata nada. Lo que busca un viscoelástico es repartir la presión en las zonas que más cargan contra la superficie, para que no se concentre en un punto. Si tienes dolor persistente, cervical o lumbar, consulta con tu médico o con un fisioterapeuta antes de decidir la compra: son ellos quienes pueden orientarte sobre postura y descanso.

¿Qué ropa de cama necesito?

Medida 180: sábana bajera ajustable de 180 x 200 con bolsillo suficiente para la altura del colchón, encimera y nórdico de 240 x 260 cm o superior para que cuelgue por ambos lados, y protector de 180 x 200. Si vienes de una cama de 150 o 160, la ropa de cama antigua no te vale: cuenta ese gasto dentro del presupuesto.

¿Qué pasa si el colchón figura como disponible pero está agotado?

Puede ocurrir: el indicador de stock del proveedor y el dato estructurado de la página no siempre van sincronizados. Si el botón de compra no responde o recibes aviso de falta de stock, escribe a [email protected] indicando la referencia D2000100 y te confirmarán disponibilidad y plazo antes de cobrar nada.

Guía de compra del equipo de TopColchón, 7 de septiembre de 2026. No hemos probado este colchón ni tenemos reseñas verificadas: hasta hoy figuraba aquí una nota de 4,28 sobre 5 que no correspondía a ninguna valoración real y se ha retirado. Los datos que el fabricante no publica se señalan como tales en lugar de estimarse.