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Con una bomba eléctrica pasas de bulto plegado a plaza de invitados en cuestión de minutos, sin herramientas ni tornillos.
Esta ficha no muestra puntuación ni recuento de reseñas: no tenemos un sistema de valoraciones verificadas propio. Los datos que ves debajo salen de la ficha del producto.
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La misma familia de producto en dos anchuras. Elige por el hueco que tengas.
| Pull-Out 177 x 66 x 224 cm (esta ficha) | Pull-Out 203 x 66 x 224 cm | |
|---|---|---|
| Medidas de ficha | 177 x 66 x 224 cm | 203 x 66 x 224 cm |
| Material | PVC | PVC |
| Color | Gris | Gris |
| Carga máxima | 136 kg | Consulta su ficha |
| Referencia | S8901805 | S8901806 |
| Cuándo elegirla | Salones justos de anchura o huecos entre muebles | Cuando quieres más superficie de asiento y el hueco lo permite |
Datos tomados de las fichas de las dos referencias del catálogo. No comparamos precios de otras tiendas ni de otros fabricantes: no tenemos forma de verificarlos en el momento en que leas esto.
Cuatro cosas que se deducen de la ficha del producto, no de un ensayo propio: no hemos hecho pruebas de laboratorio con esta referencia.
Con una bomba eléctrica pasas de bulto plegado a plaza de invitados en cuestión de minutos, sin herramientas ni tornillos.
Su diseño hinchable te permite montarlo y desmontarlo con facilidad, sin necesidad de herramientas.
PVC con carga máxima declarada de 136 kg. Con un uso ocasional y sin objetos punzantes cerca, aguanta bien la temporada de visitas.
Desinflado y plegado cabe en un armario. Es la diferencia con un sofá cama de estructura, que ocupa metros los 365 días del año.
Cuatro garantías que sí están escritas en piedra.
Península en 24-48 h. Pedidos antes de las 14:00 salen el mismo día desde nuestro almacén en España.
Pasarela BBVA · Redsys con cifrado TLS 1.3. Tus datos bancarios nunca pasan por nuestros servidores.
Garantía legal de conformidad de 3 años (RDL 7/2021) y 14 días naturales para desistir sin dar explicaciones.
Atención al cliente por escrito para dudas de medidas, entrega, devoluciones y garantía. Escríbenos antes de comprar si tienes que decidir entre las dos medidas.
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Aquí no vas a encontrar una nota media ni testimonios firmados. Esta ficha mostraba hasta hoy una puntuación y un recuento de opiniones de clientes que no procedían de ningún sistema de valoraciones real, junto con tres reseñas atribuidas a compradores concretos. Se han retirado, igual que el contador de unidades restantes y la cuenta atrás de la parte superior.
No tenemos un sistema propio de reseñas verificadas para esta referencia, y preferimos decirlo a inventar una cifra. Lo que sí podemos ponerte por delante es la información de la ficha del producto —material, medidas, carga máxima y peso—, la guía de uso que tienes más abajo y tus derechos como comprador: 14 días naturales para desistir y 3 años de garantía legal.
Si buscas opiniones de terceros antes de decidir, consulta las de la propia gama Intex Pull-Out en tiendas y comparadores con reseñas verificadas de compra, y cruza lo que leas con las medidas de esta ficha: dentro de la familia conviven varias anchuras y no todas las opiniones hablan de la misma.
Las características que describimos —PVC, 177 x 66 x 224 cm, 136 kg de carga máxima, 15 kg de peso— proceden de la ficha del producto facilitada por el proveedor. No hemos sometido esta referencia a ensayos propios ni disponemos de informes de laboratorio, y no citamos certificaciones que no podamos enseñarte.
Si necesitas la documentación de conformidad del artículo antes de comprarlo, pídenosla y te decimos qué nos facilita el proveedor.
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Leer artículoRespuesta corta: el Pull-Out en su medida de 177 x 66 x 224 cm es un sofá de PVC que se infla y que, tirando del bloque delantero del asiento, se abre hasta formar una superficie para dormir. Pesa 15 kg, la ficha le atribuye una carga máxima de 136 kg y viene en gris. Resuelve un problema concreto: tener una plaza de invitados que solo ocupa sitio los días que la usas. No sustituye a un colchón para dormir todas las noches, y esa frontera conviene tenerla clara antes de darle a comprar.
Lo que sigue es una guía de uso escrita a partir de la ficha del producto y de lo que se sabe del comportamiento de los muebles hinchables de PVC. No verás aquí tiempos de inflado cronometrados, tablas de precios de otras tiendas ni opiniones firmadas con nombre y ciudad: no tenemos esos datos y preferimos decírtelo a rellenarlos.
Un sofá cama hinchable es una pieza de PVC soldado con cámaras de aire que hacen de estructura. El aire es el bastidor: mientras hay presión, el conjunto mantiene la forma y aguanta el peso; cuando la sueltas, todo se convierte en una lámina plegable. La familia Pull-Out de Intex aplica esa idea a un formato de sofá con respaldo y reposabrazos, del que se extrae hacia delante una zona de asiento hasta dejar una superficie continua.
El problema que resuelve no es dormir mejor cada noche. Es el peaje de espacio. Un sofá cama con estructura metálica ocupa metros cuadrados los 365 días del año aunque solo duerma alguien tres noches al año, y en un piso de dos habitaciones ese mueble condiciona la distribución del salón para siempre. Una pieza hinchable invierte la ecuación: ocupa exactamente los días que la necesitas y el resto del tiempo es un bulto plegado en la balda alta de un armario.
La pregunta útil no es «¿es tan cómodo como una cama?», sino «¿cuántas noches al año voy a usarlo?». Por debajo de diez o quince noches, el mueble permanente casi nunca compensa.
Esa ventaja tiene su contrapartida, y es honesto ponerla encima de la mesa: hay una fricción de uso. Sacarlo del armario, inflarlo, vestirlo con ropa de cama y luego deshacer el camino son minutos que un sofá cama de estructura no te pide. Si esos minutos te dan pereza, acabarás no usándolo. Si a cambio recuperas media pared del salón, sale a cuenta.
La ficha da tres números: 177 x 66 x 224 cm. No especifica cuál corresponde al mueble recogido y cuál al desplegado, así que lo prudente es planificar el hueco con el número mayor. Si reservas 224 cm de largo despejados y algo más de dos metros de ancho de margen de maniobra, no te vas a llevar sorpresas el día que llegue la visita.
Coge una cinta métrica y marca el suelo con cinta de pintor. No lo estimes a ojo: la longitud de una cama es el número que peor calcula la gente en un salón amueblado. Marca también el radio de apertura de las puertas, el paso hacia el pasillo y el sitio donde se apoya la mesa de centro, porque en modo cama tendrás que desplazarla. Un truco que funciona: coloca en el suelo dos sillas separadas por la longitud que has medido y camina alrededor. Si tienes que hacer contorsiones, ese hueco no vale.
El transporte. Es la ventaja silenciosa de un hinchable: sube desinflado. Las escaleras estrechas, los rellanos con curva y las puertas de 70 cm que arruinan la compra de un sofá cama de estructura no pintan nada aquí. Lo mismo al mudarte: se pliega y cabe en el maletero de cualquier coche.
Al abrirse, la superficie útil para tumbarse es menor que la anchura total del mueble, porque los reposabrazos y el respaldo se comen parte del contorno. Cuenta con una plaza individual holgada, no con dos. Si la visita es una pareja, la opción sensata es una plaza hinchable por persona o directamente una cama supletoria distinta.
Ese número, que sale de la ficha del producto, es el límite de peso que el fabricante declara para el conjunto. Conviene entender tres cosas.
La primera: es carga total, no carga por persona. Dos adultos sentados a la vez suman, y un sofá de este tipo se sienta con facilidad por encima de esa cifra si se juntan tres personas para ver una película.
La segunda: acercarse al límite no provoca una rotura inmediata, pero sí cambia la sensación. Cuanto más cerca del máximo, más se hunde el asiento y menos firme resulta. Si en tu casa el peso medio de quien va a usarlo está en la parte alta de la horquilla, tendrás que inflarlo algo más firme para compensar, con el matiz de que sobreinflar tiene su propio precio (lo verás en el apartado siguiente).
La tercera: el límite se calcula para carga estática, no para impactos. Sentarse de golpe, saltar o dejarse caer multiplica la fuerza instantánea sobre las soldaduras. Es la causa más habitual de que un hinchable se abra por una costura, y no está cubierta por la garantía porque no es una falta de conformidad del producto sino un uso indebido.
La mayoría de las decepciones con un mueble hinchable no vienen del producto, sino de la presión. Es el punto donde más se equivoca la gente y el más fácil de corregir.
Cualquier bomba eléctrica doméstica o bomba de pie con boquillas intercambiables cumple. Lo que no debes acercarle es un compresor de taller o el inflador de neumáticos de una gasolinera: trabajan a presiones pensadas para una rueda y pueden abrir una soldadura del PVC en segundos. A pulmón, olvídalo: el volumen de aire de una pieza de este tamaño lo convierte en un ejercicio de mareo.
Inflar «hasta que no entre más» es el error clásico. Un hinchable a tope se comporta como una tabla: rebota, no acompaña el cuerpo y transmite cada movimiento. Además tensa permanentemente las soldaduras, que es justo donde acaban apareciendo las fugas.
La referencia práctica es el tacto. Presiona con la palma abierta en el centro del asiento: debe ceder un poco y recuperar la forma al soltar. Si notas la superficie completamente rígida, has pasado de rosca; si la mano se hunde hasta tocar el suelo a través del material, le falta aire. Ese margen de cesión es lo que reparte el peso y evita que amanezcas con el cuerpo dolorido.
Un hinchable no es un objeto sólido: es un gas dentro de una funda, y el gas responde a la temperatura. Si lo inflas de día con la casa caldeada y por la noche baja el termostato, la presión baja y por la mañana lo encontrarás más blando. No es una fuga, es física. Al revés también pasa: un hinchable inflado a tope y dejado al sol o junto a un radiador puede llegar a forzar las costuras porque el aire se expande.
De ahí una regla sencilla: en invierno déjalo un punto más firme de lo que te parezca correcto por la tarde, porque de madrugada perderá presión. En verano, al revés, déjalo un punto por debajo y nunca al sol directo.
El PVC recién sacado del embalaje cede un poco durante los primeros usos, mientras el material se asienta y los pliegues del plegado de fábrica se estiran. Es normal que el primer día tengas que añadir aire un par de veces. Si a la tercera o cuarta noche sigue perdiendo presión de forma clara, entonces sí toca buscar una fuga.
Un detalle que casi nadie anticipa: el PVC no transpira. La humedad corporal no atraviesa el material, se queda en la superficie, y ahí nacen las dos quejas más repetidas sobre cualquier hinchable: «me pegaba» en verano y «estaba frío» en invierno.
Poner una manta fina, una colcha doblada o un cubrecolchón acolchado directamente sobre el hinchable, y encima la sábana, resuelve las dos cosas a la vez: aísla del frío del aire interior y absorbe la humedad que el plástico no deja pasar. Es la diferencia entre «no he pegado ojo» y «se duerme bien».
Una bajera ajustable de medidas estándar no agarra bien sobre una superficie hinchable: no hay esquinas rígidas donde anclar el elástico y acaba desplazándose por la noche. Funciona mejor una sábana encimera bien remetida bajo el propio mueble, un saco de dormir abierto o un cubrecolchón con faldón elástico ancho.
El respaldo de un sofá hinchable no cumple la función de un cabecero. Si tu invitado apoya la cabeza directamente sobre él, dormirá con el cuello en mala posición. Una almohada normal, de las de casa, es la solución obvia y la que más agradece quien duerme ahí.
Un hinchable con la presión correcta y una capa textil encima se acerca bastante a una cama supletoria decente. El mismo hinchable a tope y con una sábana suelta es lo que hace que la gente diga que estas cosas no valen para nada.
El enemigo de un hinchable no es el peso, es lo que tiene debajo. Antes de desplegarlo, mira el suelo.
Paño húmedo y jabón neutro. Nada más. Los disolventes, el alcohol, la acetona, la lejía y los limpiadores abrasivos atacan los plastificantes que mantienen flexible el PVC: el material pierde elasticidad, se vuelve quebradizo y termina agrietándose por los pliegues. Tampoco hace falta frotar con fuerza; la suciedad en una superficie plástica sale sola con agua templada.
Secarlo por completo antes de plegarlo. La humedad atrapada entre dos capas de plástico dobladas durante meses en un armario produce moho y un olor que ya no se va. Déjalo extendido y desinflado hasta que esté seco al tacto por las dos caras, incluidas las zonas de las costuras, que retienen agua.
Abre la válvula, saca todo el aire posible presionando desde el extremo contrario hacia la abertura y dobla la pieza en pliegues amplios. Si puedes, no repitas siempre el mismo doblez en el mismo punto: el PVC se fatiga en los pliegues marcados y ahí es donde acaban naciendo las grietas de un hinchable viejo. Alterna la forma de doblarlo entre temporadas.
En un sitio templado y seco, dentro de su bolsa o de una funda de tela. El frío extremo de un trastero sin aislar endurece el PVC y lo vuelve frágil; el calor de un altillo bajo cubierta en agosto lo reblandece y puede llegar a pegar las capas entre sí. Un armario interior de la vivienda es el mejor sitio, y de paso es donde lo vas a encontrar cuando lo necesites.
Un hinchable que pierde aire no siempre está pinchado. Antes de dar el producto por perdido, descarta lo obvio: la válvula mal cerrada, el tapón interior sin encajar y la caída de presión por frío nocturno explican la mayoría de los sustos.
Infla la pieza, prepara agua con jabón lavavajillas en un pulverizador o una esponja, y pasa la mezcla por la superficie por zonas, empezando por las costuras y el contorno de la válvula, que es donde salen casi todas. Donde haya una fuga verás burbujas. Marca el punto con un rotulador antes de secar, porque una vez seco es imposible volver a encontrarlo.
Los kits de parches de PVC valen para agujeros pequeños. El procedimiento estándar: desinflar, limpiar y desengrasar la zona, dejar secar, aplicar el adhesivo y el parche cubriendo el agujero con margen por todos los lados, presionar con firmeza y dejar curar el tiempo que indique el fabricante del adhesivo antes de volver a inflar. La prisa es el motivo por el que la mayoría de los parches se despegan.
Las roturas sobre una costura soldada y los desgarros largos rara vez aguantan un parche, porque la zona trabaja a tracción y el adhesivo cede. Si la rotura está en una unión, asume que la pieza ha llegado al final.
Un mueble hinchable es seguro con un uso normal, pero hay tres puntos que no admiten interpretación.
No es una superficie para el sueño de un bebé. Las superficies blandas, hundibles y no transpirables están desaconsejadas para lactantes por el riesgo de asfixia postural. Un bebé debe dormir boca arriba sobre una superficie firme y plana, en una cuna adecuada. Esto vale para cualquier hinchable, no para este modelo en particular.
Con niños, supervisión y prohibido saltar. A un niño le parecerá una cama elástica, y la carga de impacto de un salto no tiene nada que ver con la de un cuerpo sentado. Es la vía rápida para abrir una costura y para que alguien se dé un golpe contra un mueble cercano.
Fuego y calor, lejos. El PVC arde y desprende humos irritantes. Ni velas, ni estufas de butano, ni chimeneas, ni cigarrillos cerca. Tampoco lo dejes inflado dentro de un coche cerrado al sol.
No hay una respuesta única: depende de cuántas noches al año lo vayas a usar y de cuánto espacio te sobre. Esta tabla resume el comportamiento típico de cada familia de producto, en términos cualitativos. No incluimos precios de otras tiendas ni de otros fabricantes porque no podemos verificarlos en el momento en que leas esto.
| Sofá cama hinchable | Sofá cama de estructura | Futón | Colchón hinchable simple | Cama plegable con somier | |
|---|---|---|---|---|---|
| Ocupa sitio todo el año | No, se pliega | Sí, siempre | Sí, siempre | No, se pliega | Parcialmente, es un bulto rígido |
| Preparación antes de usarlo | Inflar | Abrir el mecanismo | Desplegar | Inflar | Desplegar y bloquear patas |
| Sirve de asiento a diario | Sí, mientras esté inflado | Sí | Sí | No | No |
| Confort para noches sueltas | Bueno con la presión correcta y una capa textil | Variable según el mecanismo | Limitado, colchón fino | Aceptable, sin respaldo | Bueno, hay somier |
| Uso como cama diaria | No recomendable | Posible en gamas altas | Poco recomendable | No recomendable | Posible |
| Transporte y mudanzas | Muy fácil, va desinflado | Difícil, pesa y no pasa por huecos estrechos | Manejable | Muy fácil | Manejable pero voluminoso |
| Punto débil | Pinchazos y pérdida de presión | Desgaste del mecanismo de apertura | Densidad del colchón | Falta de respaldo y estética | Barra central del somier |
Traducido a decisiones: si recibes visitas cada semana y el espacio no es tu problema, un sofá cama de estructura de gama media te durará más y dormirás mejor. Si el problema es exactamente el espacio y las visitas son puntuales, el hinchable gana por goleada. Y si solo necesitas tumbar a alguien y no te importa el aspecto durante el día, un colchón hinchable a secas cumple, aunque no te sirva de asiento.
En catálogo conviven dos referencias de la misma familia, con la misma longitud declarada de 224 cm y distinta anchura: la de 177 cm, que es la de esta ficha, y la de 203 cm. Son productos distintos, con SKU y código EAN propios, así que no mezcles las especificaciones de una con las de la otra al leer opiniones por ahí.
El criterio de elección es el hueco, no el gusto. Si el salón es estrecho, si el sofá tiene que encajar entre dos muebles o si vas a colocarlo en un pasillo ancho o en un dormitorio pequeño, los 26 cm de diferencia se notan mucho y la referencia de 177 cm te va a dar menos problemas. Si lo que buscas es superficie de asiento para que quepan cómodamente dos personas viendo la televisión y el espacio te lo permite, la de 203 cm es la que toca.
Como cama, la diferencia es menos relevante de lo que parece: la longitud es la misma en ambas, y es la longitud la que determina si una persona cabe estirada.
Esto es una compra a distancia, así que el marco es el texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios (RDL 1/2007), con la reforma de plazos de garantía del RDL 7/2021.
Tienes 14 días naturales desde que recibes el producto para desistir sin justificar el motivo, según los artículos 102 a 108 del RDL 1/2007. Durante ese plazo puedes desembalarlo, inflarlo y comprobar cómo funciona, igual que harías en una tienda física: solo respondes de la disminución de valor que vaya más allá de lo necesario para establecer la naturaleza, las características y el funcionamiento del artículo.
Un sofá hinchable no es un bien confeccionado a medida ni un producto precintado por razones de higiene, así que ninguna de las excepciones del artículo 103 lo deja fuera del derecho de desistimiento. Si alguna vez lees en una ficha de producto que «solo se admiten devoluciones sin abrir y en su embalaje original», esa cláusula no se sostiene: exigir el precinto intacto como condición para devolver es contrario a la norma.
Para las compras realizadas a partir del 1 de enero de 2022, la garantía legal de conformidad es de 3 años desde la entrega, no de dos. Cubre las faltas de conformidad del producto: que llegue con una fuga de fábrica, que la válvula no cierre, que las medidas no se correspondan con lo anunciado o que el material falle en un uso normal. No cubre el desgaste natural, ni un pinchazo por apoyarlo sobre gravilla, ni una costura abierta por sobreinflado o por saltos.
Merece la pena inflarlo en cuanto llegue, aunque la visita sea dentro de un mes, y dejarlo unas horas montado. Es la forma de detectar una fuga de fábrica mientras el plazo de desistimiento sigue abierto y la reclamación es trivial. Encontrarla en agosto, cuando llega tu cuñado, es mucho menos práctico.
Tres, y son rápidas. ¿Cuántas noches al año lo voy a usar? Si son muchas, replantéate el mueble fijo. ¿Dónde lo voy a guardar? Si no tienes un armario donde quepa el bulto plegado, pierdes la única ventaja real frente a un sofá cama. ¿Quién va a dormir ahí? Si es alguien con la espalda delicada o por encima de la carga máxima declarada, la respuesta honesta es que hay opciones mejores.
Si las tres respuestas encajan, esta es una compra sencilla que resuelve un problema doméstico recurrente sin hipotecar el salón. Y si tienes dudas entre las dos anchuras del catálogo, la de 177 cm es la elección segura cuando el espacio manda.
Lo que mas nos preguntan. Si tu duda no esta aqui, escribenos.