Algodón
Es el material que declara el proveedor. Frente a la microfibra, el algodón absorbe la humedad en lugar de repelerla y no carga electricidad estática.
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Comparación cualitativa entre familias de tejido, sin precios de terceros.
| Algodón | Poliéster | Mezcla algodón-poliéster | |
|---|---|---|---|
| Tacto | Mate y seco | Liso y resbaladizo | Intermedio |
| Absorbe la humedad | Con facilidad | Poco | Según la proporción |
| Se arruga | Bastante | Casi nada | Poco |
| Electricidad estática | No | Sí | Algo |
| Plancha | Admite temperatura alta si la etiqueta lo permite | Temperatura baja | Temperatura media |
| Encogimiento | Algo en el primer lavado | Prácticamente nulo | Leve |
Comportamiento general de cada familia de tejido. Esta funda declara algodón; el resto de columnas son referencia de mercado, no productos concretos.
Datos de la ficha del proveedor y criterio general de uso. Ni pruebas propias ni especificaciones que nadie publica.
Es el material que declara el proveedor. Frente a la microfibra, el algodón absorbe la humedad en lugar de repelerla y no carga electricidad estática.
Sin estampado. Con el blanco la suciedad se ve, así que sabes cuándo toca lavar y cuándo toca sustituir; en una funda oscura eso no se aprecia.
Sigue los símbolos de la etiqueta cosida. Sin suavizante, con centrifugado suave y tendida nada más acabar el programa, dura bastante más.
Mide tu almohada antes de pedirla: la funda debe quedar entre 2 y 4 cm más grande. Si necesitas la medida exacta en centímetros, pregúntanos.
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Península en 24-48 h. Pedidos antes de las 14:00 salen el mismo día desde nuestro almacén en España.
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Medida, material, lavado y color, en cuatro puntos
Comprueba que la funda queda algo holgada y mete la almohada hasta el fondo antes de doblar la solapa o cerrar la cremallera.
Cada siete días como norma, y cada dos o tres si tienes la piel grasa, sudas por la noche o te acuestas con el pelo húmedo.
Del revés, aparte de toallas y vaqueros, sin suavizante y tendida al aire. El sol mantiene el blanco sin recurrir a la lejía.
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Leer artículoRespuesta corta: una funda de almohada se acierta con tres decisiones. Que la medida case con la almohada que ya tienes, que el cierre sujete el relleno dentro y que el tejido aguante un lavado semanal sin volverse áspero. Lo demás (color, estampado, nombre de la marca) es preferencia y no cambia cómo duermes.
Esta ficha corresponde a la funda Naturals en blanco. El proveedor declara algodón y talla estándar. No publica la medida exacta en centímetros, ni el gramaje, ni el número de hilos, ni ninguna certificación textil. Por eso aquí no vas a leer aquí una densidad de hilos ni un sello que nadie pueda comprobar: si el dato no consta en la ficha del fabricante, no está escrito en esta página. Antes de comprar, mide tu almohada y pregúntanos la medida exacta de la funda por el formulario de contacto.
Tampoco encontrarás una puntuación media ni opiniones de compradores. La tienda no tiene todavía un sistema de valoraciones que podamos respaldar, y preferimos dejar ese hueco vacío antes que rellenarlo con una nota que no existe.
La funda es la única pieza de la cama que toca tu cara ocho horas seguidas. Es la que más se ensucia y la que menos gente elige con criterio.
El error más repetido es comprar la funda mirando el ancho del colchón. La cama solo te dice qué almohada suele ponerse encima; la funda hay que comprarla por la almohada real que tienes en casa, que puede ser de otra medida porque la heredaste, la compraste suelta o preferiste dos pequeñas en vez de una larga.
Las medidas de funda se escriben como alto × largo: 45 × 90 cm significa 45 cm de alto y 90 cm de largo. En España el alto habitual está entre 40 y 45 cm, y el largo se corresponde con el ancho de la cama cuando se usa una sola almohada.
| Ancho de cama | Reparto habitual | Largo de funda que suele encajar |
|---|---|---|
| 90 cm (individual) | Una almohada | 90 cm (también se usa 75 cm) |
| 105 cm | Una almohada | 105 cm |
| 135 cm | Una almohada larga o dos cortas | 135 cm, o dos de 70 cm |
| 150 cm | Una almohada larga o dos cortas | 150 cm, o dos de 75 cm |
| 160-180 cm | Dos almohadas | Dos de 80 o 90 cm |
A esa lista hay que sumarle dos formatos que se cuelan a menudo. El primero es la almohada tipo europeo de 50 × 70 cm, común en hoteles y en ropa de cama de importación: si compras una funda «de 70» pensando en una almohada larga de 70 cm, te llevarás una sorpresa. El segundo es la almohada cuadrada, de 65 × 65 cm o 60 × 60 cm, que se usa más como cojín decorativo que para dormir.
Pon la almohada plana sobre la cama, sin apretarla y sin funda. Mide el largo de costura a costura y luego el alto, también de costura a costura. Si la almohada es de viscoelástica o de látex, mide además el grosor: una almohada de 14 o 15 cm de alto ocupa mucho más volumen que una de fibra de 10 cm, aunque las dos midan 70 × 40 sobre el papel.
La regla práctica: la funda debe quedar entre 2 y 4 cm más grande que la almohada en cada dirección. Con menos, el tejido queda tenso, las costuras trabajan a tracción y la almohada se deforma. Con mucho más, sobra tela, se forman arrugas duras justo donde apoyas la mejilla y la almohada baila dentro.
Una funda demasiado justa se rompe por la costura de la abertura, que es donde más fuerza se hace al ponerla y quitarla. Además comprime el relleno y le resta capacidad de recuperar la forma, sobre todo en almohadas de fibra hueca. Una funda demasiado grande hace lo contrario: el relleno se desplaza hacia un extremo durante la noche y amaneces con un bulto en un lado y nada en el otro. Si dudas entre dos medidas, quédate con la mayor: sobra tela, pero no rompes nada.
Ten en cuenta también el encogimiento. El algodón encoge en el primer lavado, sobre todo si se lava caliente y se seca en secadora. Un 3 % en una funda de 90 cm son casi tres centímetros. Si la etiqueta no aclara si la medida es antes o después del lavado, lava la primera vez a temperatura moderada y seca al aire para reducir el efecto.
El cierre decide dos cosas: si la almohada se queda dentro y si notas algo raro contra la cara por la noche. Estos son los cuatro sistemas que vas a encontrar.
| Cierre | Cómo es | A favor | En contra |
|---|---|---|---|
| Solapa interior | Un faldón de tela de 15-20 cm que dobla hacia dentro y tapa la abertura | Nada duro que roce; se pone y se quita rápido; no se estropea con el uso | Con almohadas muy gruesas la solapa se sale sola |
| Cremallera | Cierre oculto en un lateral o en el borde corto | Sujeta bien almohadas altas de viscoelástica o látex | Se nota si queda cerca de la cara; los dientes metálicos se enganchan en la lavadora |
| Botones u ojales | Tres o cuatro botones en la abertura | Aspecto cuidado; permite comprobar el cierre de un vistazo | Los botones se notan y se sueltan con los lavados |
| Saco abierto | Sin solapa ni cierre, como una bolsa | La opción más barata | La almohada se escapa por la abertura cada noche |
Si eliges cremallera, comprueba que sea de nailon y que esté cosida en el borde corto o escondida bajo un faldón. Y ciérrala siempre antes de meterla en la lavadora: una cremallera abierta engancha el resto de la colada y desgasta las prendas que van con ella.
Casi todo el vocabulario comercial de la ropa de cama se refiere al ligamento, es decir, a cómo se cruzan los hilos, no a la fibra. Percal y satén pueden ser los dos de algodón cien por cien y dar sensaciones completamente distintas.
| Tejido | Tacto | Temperatura | Mantenimiento |
|---|---|---|---|
| Percal (ligamento tafetán) | Mate, seco, un poco crujiente al principio; se suaviza con los lavados | Fresco | Aguanta lavados frecuentes; se arruga |
| Satén de algodón | Liso y con brillo; resbala | Templado | Se engancha con las uñas y con los anillos |
| Punto o jersey | Elástico, como una camiseta | Cálido | Muy fácil, no necesita plancha; hace bolitas con el tiempo |
| Franela (algodón cardado) | Velloso y mullido | Caliente, de invierno | Suelta pelusa los primeros lavados |
| Lino | Rugoso al principio, suave después de muchos lavados | Muy transpirable | Se arruga mucho; es el más caro |
| Microfibra de poliéster | Suave y resbaladizo; puede dar sensación pegajosa | Retiene calor | Barata y muy resistente; carga electricidad estática |
| Viscosa (bambú, lyocell) | Frío al tacto y muy liso | Fresco | Delicada: pierde cuerpo si se lava caliente |
Sobre el famoso número de hilos conviene bajar las expectativas. Cuenta los hilos por pulgada cuadrada, y a partir de cierto punto los fabricantes lo inflan contando por separado los cabos de un hilo retorcido: así aparecen etiquetas de «800 hilos» en tejidos que en la práctica son menos densos que un percal bien hecho. Un número alto no garantiza calidad, y un tejido demasiado compacto transpira peor.
Esta funda declara algodón como material y color blanco. No hay dato publicado de ligamento ni de gramaje, así que la única forma honesta de describir el tacto es esperar a tenerla en la mano. Si vienes de fundas de microfibra, el algodón te va a parecer más seco y menos resbaladizo desde la primera noche.
El etiquetado de conservación textil está normalizado (norma ISO 3758, los símbolos que gestiona GINETEX en Europa) y siempre aparece en el mismo orden, de izquierda a derecha: lavado, blanqueo, secado, planchado y limpieza profesional. Aprenderse esos cinco dibujos sirve para cualquier prenda, no solo para la ropa de cama.
El número dentro de la cuba es la temperatura máxima en grados: 30, 40, 60 o 95. Una raya debajo de la cuba significa ciclo moderado, con menos centrifugado y menos carga; dos rayas, ciclo delicado. Una mano dentro de la cuba indica lavado a mano, con agua templada. La cuba tachada prohíbe el lavado con agua.
Triángulo vacío: admite cualquier blanqueador, incluida la lejía con cloro. Triángulo con dos rayas oblicuas: solo blanqueadores con oxígeno, del tipo percarbonato. Triángulo tachado: nada de blanqueadores.
Un cuadrado con un círculo dentro habla de la secadora. Un punto dentro del círculo significa temperatura baja; dos puntos, temperatura normal; el círculo tachado, prohibido meterla en secadora. Las rayas dibujadas dentro del cuadrado se refieren al secado natural: una línea vertical, colgada; una horizontal, en plano; dos rayas en la esquina superior, a la sombra.
Un punto equivale a un máximo aproximado de 110 °C (fibras sintéticas y seda), dos puntos a unos 150 °C (lana, poliéster, mezclas) y tres puntos a unos 200 °C, la temperatura del algodón y el lino. La plancha tachada prohíbe plancharla y, si el aspa cae sobre las líneas de vapor, prohíbe el vapor pero permite la plancha en seco.
Con una P o una F dentro indica el tipo de disolvente que puede usar la tintorería; una W habla de limpieza en húmedo profesional. Tachado, ninguna de las dos. En una funda de almohada de algodón este símbolo casi nunca importa: se lava en casa.
La recomendación general para la funda de almohada es una vez por semana, y va aparte del resto de la ropa de cama: la funda se ensucia bastante más rápido que la sábana bajera porque recibe sebo facial, sudor, saliva, células de la piel, restos de crema hidratante y todo lo que lleves en el pelo.
Hay situaciones en las que conviene bajar a cada dos o tres días:
Sobre los ácaros conviene ser prudente y no prometer nada. Se alimentan de escamas de piel y necesitan humedad y calor para multiplicarse, así que lavar a menudo y secar bien reduce el sustrato del que viven. Eso no convierte una funda normal de algodón en una barrera antiácaros: las fundas barrera son un producto distinto, con un tejido de trama muy cerrada, y están pensadas para cubrir la almohada entera. Si tienes alergia diagnosticada, la pauta te la tiene que dar tu profesional sanitario, no la ficha de un producto.
Una funda de algodón bien tratada aguanta años, pero hay indicios claros de que le queda poco: el tejido se transparenta a contraluz en la zona central, el blanco ha virado a un amarillo que ya no se va, las costuras se abren, aparecen bolitas en la superficie o el tacto se ha vuelto rasposo en frío. Cualquiera de esos cinco puntos es motivo suficiente para cambiarla.
Ten al menos dos juegos en rotación, y mejor tres. Con un solo juego acabas lavando con prisa, secando en caliente y volviendo a poner la funda medio húmeda, que es la combinación que más rápido estropea el algodón. Con dos, quitas una y pones otra sin depender de la lavadora.
El blanco tiene una ventaja práctica sobre los colores: la suciedad se ve. Sabes cuándo hay que lavar y cuándo hay que sustituir, mientras que en una funda oscura puedes estar durmiendo meses sobre una mancha de sebo sin enterarte.
El amarilleo del algodón blanco viene de tres sitios: el sebo y el sudor que no se han eliminado del todo, el residuo de detergente que queda cuando se sobredosifica o se sobrecarga el tambor, y el secado con calor alto, que fija lo que quedaba. Se combate en ese mismo orden: temperatura suficiente, dosis correcta y secado al aire.
Para recuperar el tono, el percarbonato sódico (los quitamanchas «con oxígeno activo») trata mejor la fibra que la lejía con cloro, que a la larga debilita el algodón y le deja un tono grisáceo. Y el sol sigue siendo el mejor aliado de una funda blanca: tiéndela al aire libre siempre que puedas. Con los colores es al revés, porque los destiñe.
Con una funda blanca no hace falta calendario: cuando el tejido empieza a amarillear justo donde apoyas la cara, ya se ha pasado el momento de lavarla.
Cambiar de funda mejora la sensación al acostarte, pero no corrige un problema de apoyo. Si te levantas con dolor cervical de forma repetida, la causa suele estar en la altura de la almohada respecto a tu postura al dormir, en el estado del colchón o en algo que conviene mirar con un profesional sanitario. Ninguna funda, sea del tejido que sea, alinea la columna.
Lo que sí puedes revisar sin gastar nada:
El envío a península es gratuito y sale del almacén en España; el plazo de entrega figura arriba, en la propia ficha, junto al precio. Baleares y Canarias tienen un plazo más largo, y en Canarias se aplica IGIC en lugar de IVA.
Dos derechos que conviene tener claros porque muchas tiendas los cuentan mal:
Una vez comunicado el desistimiento tienes 14 días para devolver el producto, y la tienda tiene otros 14 desde que recibe la comunicación para reembolsarte, incluidos los gastos de envío estándar de la entrega inicial.
Mide tu almohada antes de comprar nada. Elige el largo por la almohada y no por la cama, y déjate un par de centímetros de holgura. Fíjate en el cierre: la solapa interior es la opción más cómoda salvo que tu almohada sea muy gruesa, en cuyo caso la cremallera sujeta mejor. Con el tejido, decide por tacto y no por el número de hilos de la etiqueta. Y una vez en casa, lava semanalmente, olvídate del suavizante y seca al aire. Eso es todo lo que necesita una funda de almohada para durar y para que la cama huela a limpio de verdad.
Lo que mas nos preguntan. Si tu duda no esta aqui, escribenos.