Transpira
El algodón es una fibra natural hueca y absorbente: deja circular el aire y recoge la humedad del sudor en lugar de devolverla, algo que las fibras sintéticas hacen bastante peor.
IVA incluido · Envio gratis peninsula
Pago 100% seguro · Tarjeta o Bizum · BBVA Redsys TLS 1.3
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Comparativa cualitativa de familias de tejido. No incluye precios de otras marcas porque no tenemos un precio verificado de cada una.
| Algodón (esta funda) | Poliéster / microfibra | Satén de algodón | Lino | |
|---|---|---|---|---|
| Tacto inicial | Mate y seco, con cuerpo | Liso y algo resbaladizo | Fresco y con brillo | Rústico, se ablanda con el uso |
| Transpiración | Alta | Baja o media | Alta | Muy alta |
| Absorbe humedad | Sí, y tarda en secar | Poco, seca muy rápido | Sí | Sí, seca rápido |
| Se arruga | Bastante | Casi nada | Menos que el percal | Mucho, es su acabado |
| Plancha | Tolera temperatura alta | Solo temperatura baja | Media-alta | Alta, mejor en húmedo |
| Electricidad estática | Prácticamente nula | Aparece en ambientes secos | Nula | Nula |
| Encogimiento primer lavado | Posible si no viene sanforizado | Nulo | Ligero | Notable |
Comportamientos generales de cada familia de fibra. La etiqueta cosida del producto que recibas manda sobre cualquier tabla.
Solo listamos los campos que constan en la ficha del proveedor. No publicamos densidad de hilos, gramaje ni certificaciones porque no vienen informados: si necesitas un dato concreto antes de comprar, escríbenos y lo consultamos.
Sin promesas sobre tu postura ni sobre tu salud. Solo lo que depende del tejido.
El algodón es una fibra natural hueca y absorbente: deja circular el aire y recoge la humedad del sudor en lugar de devolverla, algo que las fibras sintéticas hacen bastante peor.
Ni brillo ni resbalón. El algodón tejido en plano da una superficie con cuerpo que se ablanda lavado tras lavado, en vez de degradarse.
Es de los pocos textiles domésticos que toleran lavados frecuentes y temperatura alta sin deshacerse, así que puedes mantener la higiene de la pieza que más toca tu cara.
Al retener algo de humedad, el algodón no acumula carga electrostática. Ni chispazos al levantarte ni pelo encrespado por culpa del tejido.
Cuatro condiciones concretas, dos de ellas obligatorias por ley.
Península en 24-48 h. Para Baleares, Canarias, Ceuta y Melilla, consulta plazo y condiciones antes de pedir.
Pasarela BBVA · Redsys con cifrado TLS 1.3. Tus datos bancarios nunca pasan por nuestros servidores.
Garantía legal de conformidad de tres años (RDL 7/2021) frente a defectos de fabricación o falta de conformidad.
Catorce días naturales desde la entrega para devolverla sin dar explicaciones, con derecho a desembalar y comprobarla.
Sin permanencia ni compromisos
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Funda de algodón de la marca Naturals. Mide antes tu almohada y pide la talla que le corresponde.
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Cuatro puntos que resuelven casi todas las dudas de compra.
Sácala del embalaje y pruébala sobre tu almohada sin lavarla. Si no encaja, estás dentro de los catorce días para devolverla.
Del revés, sola o con prendas del mismo tono, a temperatura baja y sin suavizante. Así se va el tinte sobrante sin manchar nada.
Mete la almohada hasta el fondo, remete la solapa y deja la abertura hacia el lado contrario al que apoyas la cabeza.
La funda de almohada Naturals en verde es una pieza de ropa de cama de algodón que viste la almohada que ya tienes. No rellena, no modifica la altura, no cambia la firmeza y no corrige la postura del cuello: eso lo hace la almohada de debajo. Lo que sí hace una funda es decidir tres cosas que notas cada noche: el tacto de la mejilla contra la tela, cómo se comporta el calor y la humedad de tu cabeza durante ocho horas, y cuánto trabajo te da mantenerla limpia.
Lo decimos en la primera línea porque la mayoría de las fichas de fundas de almohada están escritas como si fueran fichas de almohada, con promesas de alineación cervical que un rectángulo de tela no puede cumplir. Esta página está pensada para lo contrario: que sepas qué medida pedir, cómo distinguir un tejido de otro con la mano, qué dicen los símbolos de la etiqueta y qué hacer en el primer lavado para que el verde siga siendo verde dentro de dos años.
Una funda de almohada no mejora tu postura. Mejora, o empeora, el contacto: temperatura, tacto e higiene. Elegir bien la medida y el tejido es casi todo lo que puedes decidir.
Es el error número uno y el más fácil de evitar. Una funda que se queda corta deja la almohada asomando por el lateral y se descoloca cada vez que te giras. Una funda demasiado grande hace pliegues que se te marcan en la cara. Antes de comprar, mide la almohada que tienes en casa; no te fíes de lo que ponía en la caja hace cinco años, porque las almohadas de fibra pierden volumen y las de látex o viscoelástica mantienen la cota casi intacta.
Las fundas se expresan siempre como alto por largo, en centímetros, y se refieren al hueco interior útil, no al corte de la tela antes de coser. En España el alto estándar de la almohada de cama es de 40 a 45 cm, así que casi todas las fundas rectangulares que verás son de 45 cm de alto. Lo que cambia de una a otra es el largo, y ese largo va ligado al ancho de la cama, no a tu estatura.
Para medir bien: pon la almohada plana sobre una superficie dura, sin ahuecarla, y toma la medida de costura a costura. Si el resultado cae entre dos tallas, elige la mayor. Una funda con dos o tres centímetros de holgura se ajusta al meter la almohada; una funda con dos centímetros de menos obliga a comprimir el relleno y tensa las costuras hasta que revientan.
| Ancho de la cama | Largo típico de almohada | Funda que suele encajar | Nota |
|---|---|---|---|
| 80-90 cm (individual) | 90 cm | 45 x 90 cm | Una sola almohada por cama |
| 105 cm | 105 cm | 45 x 105 cm | Medida menos común, revisa el stock |
| 135 cm (matrimonio clásico) | 135 cm | 45 x 135 cm | Almohada única compartida |
| 150 cm | 150 cm | 45 x 150 cm | Alternativa: dos de 45 x 75 cm |
| 160 cm | 160 cm | 45 x 160 cm | Alternativa: dos de 45 x 80 cm |
| 180-200 cm | 2 x 90 cm | Dos de 45 x 90 cm | Lo habitual es una almohada por persona |
Junto a estas medidas conviven las llamadas europeas o de hotel, que son cuadradas o casi: 50 x 70, 50 x 75 y 50 x 80 cm. Vienen de la costumbre centroeuropea de dormir con almohada individual cuadrada y las verás mucho en juegos de cama importados. También existe la almohada cuadrada de 60 x 60 cm, que en España se usa más como cojín decorativo que para dormir. Si compras un juego de sábanas de una marca internacional, comprueba en qué familia de medidas está antes de dar por hecho que la funda que ya tienes le sirve.
Las almohadas cervicales con forma de onda y las de viscoelástica moldeada no son rectángulos. Tienen relieve, un lado más alto que el otro y, a veces, una hendidura central. Una funda rectangular estándar les entra, pero queda con arrugas en los valles del perfil y con tensión en las crestas. Si tu almohada es de este tipo, mide la longitud y la altura máxima del bloque y busca una funda con dos o tres centímetros de holgura en ambas direcciones; el exceso de tela se acomoda solo en la hendidura y molesta mucho menos que la tela tirante.
El otro punto a vigilar en viscoelástica es que muchas de esas almohadas ya vienen con su propia funda técnica cosida o con cremallera. Esa funda interior no se quita: la de algodón va encima, como capa lavable. Si te encuentras con que la almohada abulta demasiado con las dos capas, la solución no es forzar, es subir de talla de funda.
El cierre parece un detalle menor hasta que llevas seis meses peleándote con él cada vez que cambias la cama. Hay cuatro sistemas y cada uno tiene un carácter distinto.
Es el más extendido en España. La tela sobrante se dobla hacia dentro formando una bolsa de 15 a 20 cm que retiene la almohada sin ningún elemento rígido. Ventajas: no hay nada que se clave, nada que se rompa y nada que se enganche en la lavadora. Desventaja: si la solapa es corta o la almohada es muy gruesa, la almohada se escapa poco a poco durante la noche y amanece asomando. Una solapa de menos de 15 cm es señal de ahorro de tela.
Cierra del todo y es la opción más segura para almohadas voluminosas o para camas de niños, donde el trasiego es mayor. El punto flaco es la cremallera misma: las de plástico moldeado aguantan mejor los lavados que las de metal, que pueden oxidarse si la funda se queda húmeda amontonada. Si tu funda lleva cremallera, ciérrala antes de meterla en la lavadora; una cremallera abierta engancha y desgarra el resto de la colada.
Habitual en ropa de cama de lino y en colecciones de aire artesanal. Sujeta bien y queda bonito, pero los botones se notan si la abertura queda del lado de la cara y hay que revisarlos de vez en cuando porque el hilo cede antes que la tela. Colócala siempre con la abertura hacia el lado opuesto al que apoyas la cabeza.
No es un cierre en sí, es un acabado: un marco de tela de tres a cinco centímetros alrededor del perímetro. Suele combinarse con solapa interior. Da un aspecto de cama hecha y disimula que la almohada sea algo más pequeña que la funda, aunque añade una costura más a planchar.
Para uso diario de adulto con almohada estándar, la solapa interior es cómoda y no da problemas. Para camas infantiles, literas o almohadas altas, la cremallera compensa. Los botones son una decisión estética que hay que asumir con conocimiento: se notan. Y si vas a planchar poco, evita el borde oxford, porque es justo la parte que queda mal si no la planchas.
Aquí es donde se juega la sensación. Dos fundas de algodón pueden sentirse completamente distintas según el hilo y el ligamento con que estén tejidas. Vale la pena aprender a distinguirlas con la mano, porque en la etiqueta a menudo pone solo "100% algodón".
Es el algodón tejido en ligamento tafetán, un hilo por encima y uno por debajo. El resultado es mate, seco, con cuerpo y algo crujiente cuando es nuevo. Se ablanda con los lavados y, si el hilo es bueno, va mejorando durante años. Es el tejido de las sábanas de hotel de toda la vida y el que mejor tolera el lavado frecuente a temperatura alta. Si duermes caliente, es la apuesta segura: seco al tacto y sin brillo.
Mismo algodón, otro ligamento. El hilo flota sobre varios hilos de trama antes de bajar, lo que deja más superficie lisa a la vista y produce ese brillo suave y esa caída pesada. Es fresco y agradable, pero al tener hilos flotantes es algo más delicado: se engancha con las uñas y con los anillos, y no le sienta bien el frote fuerte. No confundir con el satén de poliéster, que copia el aspecto y no la transpiración.
Es algodón de camiseta: no tejido en telar, sino con mallas. Cede, se adapta y no se arruga apenas, así que se plancha poco o nada. A cambio pierde forma antes, se deforma en los bordes y suele dar más calor que el percal. Muy usado en fundas infantiles y en ropa de cama económica.
Fibra vegetal de tacto rústico al principio, que se vuelve sedosa con el uso. Es la más transpirable y la que mejor evacúa humedad, y por eso funciona bien en verano. Se arruga muchísimo y eso forma parte de su estética; quien quiera cama lisa no debería comprar lino.
Secan rapidísimo, no se arrugan, cuestan poco y aguantan mucho. Su problema es térmico: transpiran poco y devuelven el calor. Si sudas de noche, se nota. También pueden generar electricidad estática en ambientes secos. Son razonables para una segunda residencia o para una cama de uso esporádico, y bastante peores para dormir todas las noches.
El recuento de hilos suma los hilos de urdimbre y trama que caben en una pulgada cuadrada. Suena objetivo y no lo es del todo. Un fabricante puede retorcer dos o tres cabos finos en un solo hilo y contar cada cabo por separado, con lo que un tejido de 200 hilos reales se anuncia como de 600. Por encima de 400 hilos reales el tejido empieza a perder transpiración porque hay tan poco hueco entre hilos que el aire circula peor. Un percal honesto de 150 a 220 hilos, con algodón de fibra larga, da mejor resultado que muchos "800 hilos" de catálogo.
En esta ficha no publicamos un número de hilos porque el proveedor no lo informa. Preferimos dejar el hueco vacío antes que rellenarlo con una cifra plausible: si alguna vez ves una densidad de hilos concreta en una ficha de esta tienda, es porque consta en la documentación del fabricante.
Los símbolos de cuidado están normalizados y son los mismos en toda Europa. Se leen en cinco casillas y siempre en el mismo orden: lavado, blanqueo, secado, planchado y cuidado profesional. Saber interpretarlos ahorra bastantes disgustos.
| Símbolo | Qué significa | Qué haces tú |
|---|---|---|
| Cubeta con un número (30, 40, 60) | Temperatura máxima de lavado en grados | Programa a esa temperatura o por debajo |
| Cubeta con una barra debajo | Proceso moderado: menos centrifugado y carga reducida | Baja revoluciones y no llenes el tambor |
| Cubeta con dos barras | Proceso muy suave, tipo delicados | Programa delicado |
| Cubeta con una mano | Solo lavado a mano, agua templada | Barreño, sin frotar ni retorcer |
| Triángulo tachado | No usar lejía ni blanqueadores con cloro | Detergente sin blanqueante óptico agresivo |
| Cuadrado con círculo | Admite secadora | Un punto: temperatura baja. Dos puntos: normal |
| Cuadrado con círculo tachado | No admite secadora | Tendedero |
| Plancha con puntos | Un punto 110°C, dos puntos 150°C, tres puntos 200°C | Ajusta el termostato de la plancha |
| Círculo con letra | Instrucciones para tintorería | No te afecta en casa |
El algodón blanco de cama tolera 60 grados, que es la temperatura a la que se reduce mejor la carga microbiana de la ropa de cama. En un algodón teñido, y el verde lo es, subir a 60 acelera la pérdida de intensidad del color. El punto de equilibrio para una funda de color suele estar en 40 grados con un programa de algodón normal. Si en algún momento necesitas un lavado más agresivo, por ejemplo tras una gripe en casa, hazlo puntualmente y asume que el color se resentirá un poco.
Los detergentes con blanqueantes ópticos están pensados para ropa blanca y apagan los tonos. Para colores, usa detergente de color o un detergente neutro. El suavizante merece un párrafo aparte: deja una película catiónica sobre la fibra que reduce la capacidad del algodón de absorber humedad. Una funda de almohada con exceso de suavizante se vuelve más agradable al tacto durante un par de lavados y luego, precisamente, deja de secar el sudor. Media dosis, o directamente ninguna, y una taza de vinagre blanco en el cajón del suavizante cada cierto tiempo para arrastrar restos de cal y de producto.
El algodón encoge por relajación de tensiones de hilado, sobre todo con calor. Los tejidos sanforizados vienen preencogidos y se mueven poco; los que no lo están pueden perder entre un 3 y un 5 por ciento en el primer lavado, que en una funda de 135 cm son varios centímetros de largo. Dos reglas simples: primer lavado a temperatura baja y secado al aire, y secadora solo si el símbolo lo permite y siempre a temperatura baja. Sacar la funda algo húmeda y estirarla a mano sobre el tendedero deja el tejido más liso y ahorra plancha.
No dejes la colada mojada dentro del tambor. Unas horas bastan para que aparezca olor a humedad y para que un color intenso transfiera pigmento a las prendas que tenga pegadas.
El algodón se plancha bien con vapor y temperatura alta, siempre dentro del límite que marque la etiqueta. Se plancha ligeramente húmedo, por el derecho si el tejido es mate y por el revés si tiene brillo o estampado, para no dejar zonas satinadas. Si la funda lleva borde oxford, plancha primero el marco y después el cuerpo, así el marco queda plano y no se marca en la parte central.
Toda tela teñida tiene una propiedad llamada solidez del color, que mide cuánto resiste el tinte antes de perder tono o de transferirse a otra superficie. Se evalúa por separado frente al lavado, frente al frote y frente a la luz, y se puntúa en escalas de 1 a 5, donde 5 es el máximo. No es una cifra que las fichas comerciales publiquen casi nunca, así que lo práctico es asumir el comportamiento medio y actuar en consecuencia.
Al teñir, siempre queda tinte que no ha llegado a fijarse a la fibra y que se queda depositado en la superficie. Ese excedente se va en las primeras dos o tres lavadoras, y es lo que ves cuando el agua sale ligeramente verdosa. No significa que la funda esté destiñendo mal: significa que está soltando lo que sobra. Por eso el primer lavado se hace por separado o, como mucho, con prendas del mismo tono. A partir de ahí ya puede ir con el resto de la ropa de cama de colores.
Cuatro gestos y ningún producto milagroso. Lava del revés, así el frote del tambor se lo lleva la cara interior. Usa agua templada en vez de caliente. Evita blanqueantes y detergentes para blancos. Y seca a la sombra: la radiación ultravioleta directa es el enemigo más rápido de un tinte, mucho más que la lavadora. Un tendedero al sol de agosto apaga un color en un verano.
Es la resistencia del tinte a transferirse cuando la tela roza otra superficie, en seco o en húmedo. En una funda de almohada importa por una razón muy concreta: si te acuestas con el pelo mojado o con crema facial, estás creando una situación de frote en húmedo durante horas. Con un tinte de solidez media puede aparecer un ligero velo de color en la funda de la almohada de al lado o en un pijama claro. Se corrige lavando y, sobre todo, dejando que la primera tanda de tinte suelto se marche antes de estrenarla en serio.
Actúa en frío y antes de secar: en cuanto una mancha de tinte pasa por la secadora, se fija. Un remojo largo en agua fría con detergente suele bastar. Los quitamanchas con oxígeno activo funcionan en blancos; en prendas de color, prueba primero en una costura interior.
La funda de almohada es la pieza de la cama que más contacto directo tiene con la piel y con el pelo. Acumula sebo, sudor, restos de cosmética y células descamadas. Una vez por semana es la pauta razonable para la mayoría de la gente, junto con el resto de la ropa de cama. Hay motivos para acortar ese plazo: pelo graso, cremas nocturnas, piel con tendencia acneica, calor, dormir con mascota o estar recuperándose de un catarro. En esos casos, cada tres o cuatro días. Si tienes una afección de la piel, quien debe decirte la pauta es tu dermatólogo, no una ficha de producto.
Con dos fundas por almohada se cubre el ciclo normal: una puesta y otra lavándose o guardada. Con tres vas holgado y cada una recibe un tercio del desgaste, así que el juego completo dura más que si machacas siempre la misma. Es la razón por la que muchas tiendas venden estas fundas sueltas y no solo dentro de juegos de sábanas.
Con lavado semanal y cuidado razonable, una funda de algodón de uso diario suele aguantar en buen estado bastantes años. La vida real depende de la dureza del agua, de la temperatura habitual de lavado y de si pasa o no por secadora, así que no damos una cifra cerrada de años: sería inventarla.
Dos derechos que aplican a esta compra y que conviene tener claros antes de pulsar el botón.
Garantía legal de conformidad: tres años. Desde el Real Decreto-ley 7/2021, los bienes comprados a partir del 1 de enero de 2022 tienen tres años de garantía legal frente a faltas de conformidad, no dos. Si la costura se abre sola, si el tejido presenta un defecto de fabricación o si el producto no se corresponde con lo descrito, la reclamación entra dentro de ese plazo.
Desistimiento: catorce días naturales. En venta a distancia dispones de catorce días naturales desde que recibes el pedido para desistir sin justificar tu decisión, según los artículos 102 a 108 del Real Decreto Legislativo 1/2007. Puedes desembalar y comprobar el producto igual que lo harías en una tienda física. Ninguna tienda puede condicionar ese derecho a que el paquete siga precintado; lo único que la ley permite es reducir el importe devuelto si has manipulado el artículo más allá de lo necesario para comprobarlo. Una funda de almohada usada y lavada ya no está en esa situación, así que si dudas de la medida, pruébala sin lavarla.
Por transparencia, y porque hasta hoy esta página afirmaba cosas que no podía sostener: aquí no hay valoraciones de clientes publicadas, no hay una puntuación media y no hay opiniones firmadas con nombre y ciudad. Tampoco hemos hecho ensayos de laboratorio, ciclos de lavado controlados ni mediciones de solidez del color sobre este artículo concreto. Todo lo que lees sobre medidas, tejidos, símbolos de etiquetado y cuidados es conocimiento general de textil de hogar, aplicable a cualquier funda de algodón; los datos propios del producto son los que constan en la ficha del proveedor y están recogidos en la tabla de ficha técnica, sin añadidos.
Si necesitas un dato que no aparece (composición exacta con porcentajes, gramaje, densidad de hilos, medidas concretas del lote disponible o certificaciones del tejido), escríbenos antes de comprar y lo consultamos con el proveedor. Preferimos responder "no lo sabemos todavía" a rellenar el hueco con una cifra verosímil.
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